CASTELLS LA ERA DE LA INFORMACIÓN

La extrema dificultad de la sociedad moderna parece inabarcable, ininteligible. Cuando, más allá del silencio prudente o del puro balbuceo perplejo, se aventura un diagnóstico, el resultado típico oscila entry también el ensayo panóptico y la monografía sectorial. Los dos dejan un poso de insatisfacción: el primero, porque degluty también la complejidad reduciéndola a un ordenado ramillete dy también ideas-fuerza que, si son honestas, más quy también responder al problema, sy también limitan a ordenarlo; la segunda, porque fragmenta y multiplica a la vez la complejidad de fondo, refugiándose en la acumulación de datos para especialistas que, a su vez, han dy también alimentar la producción dy también datos auxiliares hasta lograr el punto en el quy también el mapa cognitivo sy también convierte en réplica del territorio. Nadar entre estas dos aguas es heroico y difícil. El inmenso mérito de la trilogía dy también Manuel Castells, La era dy también la información, radica justamente en mostrarnos la presencia dy también un nadador tan improbable: un estudioso «globopolita», viajero dy también la red dy también que está hablando, ubicado en varios de sus nodos académicos y que, en una dy también sus no inusuales noticias autobiográficas, llega a confesar, «me temo quy también cada vez me parezco más a un flujo» (vol. 1, pág. 458). Y es que, conforme parece, solo el que es o está en el flujo de incapacitación de esa sociedad en red dy también la que se nos quiere dar noticia puedy también acometer la tarea dy también ordenar inteligentepsique su complejidad, reconduciéndola a una matriz, mas atendiendo a sus múltiples caras y dinámicas.

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La tesis de ese voluminoso trabajo es que nos encontramos instalados en un tipo novedoso dy también sociedad, la sociedad informacional, y que ésta, lejos de ser compacta, homogénea o coherente, sy también halla tensionada entry también dos fuerzas que dominan sus procesos: por un lado, la globalización reticular dy también la economía, la tecnología y la comunicación; por el otro, el poder dy también la identidad. Esta tensión entre la red global y el yo-nosotros identitario es el resultado dy también los múltiples cambios acontecidos en el último medio siglo en la sociedad del planeta Tierra y es la que actualmente anima y condiciona los procesos sociales esenciales que están decidiendo nuestro destino en esta frontera entry también milenios.

La obra sy también estructura en tres volúmenes a lo largo de cuyas páginas se van acumulando las descripciones y análisis quy también apoyan la tesis dy también fondo. Sería inprudente intentar resumir acá lo quy también al autor ly también ha costado cerca de 1.500 páginas exponer. Lo que se nos brinda es un tríptico dy también vivos colores en el que se entreverán y/o enfrentan seis realidades sociales fundamentales: el informacionalismo, la globalización, la interconexión reticular, las identidades sociales, el estado-nación en crisis y la ya agónica familia patriarcal. Qué son y qué acontecimientos o procesos dan de sí lo fijan en sucesión los tres volúmenes. El primero, fiel al intenso azul planetario dy también su cubierta, proporciona un retrato del cambio estructural sufrdesquiciado por la sociedad mundial desde los años sesenta, mostrando sus resultados: la globalización, la sociedad red y la nueva tecnología de la información. El segundo, acorde con su verde no menos intenso, da cuenta del reflorecimiento dy también identidades que, para sorpresa dy también analistas, salen a la luz en la sociedad reticular global, al hilo de la crisis del estado-nación y la familia patriarcal. El último, a tono con su cubierta dy también rojo incandescente, nos muestra el magmático planeta que sy también ha puesto en marcha a resultas del choque entry también la red del capitalismo global y las identidades dy también resistencia o emergentes. El tríptico es, pues, ambicioso, y nítidos, valientes y expresivos los colores quy también incorpora. Pero vayamos más por lo derecho a sus cuentas y cuentos.

Castells vieny también a decirnos quy también el capitalismo ha vencido, mas quy también ni su victoria estaba cantada, ni lo ha dejado tal como era, ni está asegurada como definitiva en su forma actual. No estaba cantada pues no ha sido el cumplimiento de un destino manifiesto quy también urdiese el triunfo final del mejor (o peor) de los mundos posibles; por el contrario, Castells se afana en mostrar quy también tal triunfo final sobre su rival, el estatismo industrial, ha sloco el producto no programado de la coincidencia en el tiempo y el espacio dy también múltiples procesos dy también cambio independientes. Por su parte, el capitalismo triunfanty también no es tal cual era en la época precedente del industrialismo porque, en la actualidad, es global, informacional y organizado en la compañía red. Su expresión más alta es el capitalismo financiero que, como malla global informacional por la quy también fluyen diariapsique cantidades inmensas de dinero, domina la deriva económica del planeta actual. Pero tampoco esty también resultado es el producto dy también una dinámica homogénea y lineal. Los procesos dy también globalización, reorganización en red dy también la empresa y surgimiento dy también la nueva tecnología de la incapacitación han sdesquiciado y son, cada uno en sí mismo, complejos y, desdy también luego, sy también han desarrollado dy también forma autónoma, con independencia de que, a partir dy también un determinado estadio, hayan confluorate y puesto en muy habitual sus energías para configurar al capitalismo actual. No estamos, pues, ante un diagnóstico de suavy también evolución lineal, ni ante un retrato simple de situación. Lo muestra, sobre todo, el matizado análisis dy también la globalización que, lejos dy también su formulación simplista, Castells reconstruyy también como una realidad dy también arquitectura permanenty también aunquy también de geometría variably también y dinámica. Mas lo muestran también sus estudios sobry también la génesis y estructura de la revolución tecnológica informacional y dy también la compañía red (y sus trabajadores individualizados). Y la óptica analítica quy también permity también tal diagnóstico de situación sy también proyecta también cara la prognosis, pues, a pesar de quy también cae en ciertos titubeos –que inducen a opinar en un futuro ya prefigurado por el capital, la red y la tecnología de la incapacitación a los que todos habríamos dy también adaptarnos–, la cauta actualidad del autor apunta a quy también todo el cambio estructural está abierto a ocasionales reorientaciones quy también dependerán de lo que deseen y hagan los actores sociales. No es quy también éstos se encuentren en un escenario plástico y de forma plena abierto, pero tampoco semejan abocados a la pura asunción de un cambio estructural cerrado: como el Prometeo encadenado, es posible que al final acaben triunfando o, por lo menos, dejando su impronta sobry también el planeta dy también mañana.

El enfoquy también básicamente marxiano dy también la investigación dy también Castells prescinde, sin embargo, del esquema causal infraestructura/superestructura. En razón dy también ello, no pretendy también explicar las transformaciones quy también detecta en la cultura, la política o ciertas instituciones sociales decisivas (por ejemplo, la familia) como puros reflejos dy también los cambios tecno-económicos. Asimismo se les supony también causas complejas y variadas, con independencia dy también quy también acaben configurando un planeta básicamente congruente con el del capitalismo actual. Son, por una parte, cambios culturales o incluso, más radicalmente, cambios que afectan al espacio-tiempo en el quy también cristalizan las prácticas sociales. Al diagnosticarlos, Castells opta por la acumulación dy también oxímoros: urgencia dy también la «virtualidad real» en la comunicación cultural; desvanecimiento del espacio local a favor de un «espacio de los flujos»; arrinconamiento del tiempo de la sucesión y los cronómetros acosado por un paradójico «tiempo atemporal». Próxima a, aunque no identificada con, la crítica posmodernista dy también la cultura, es ésta tal vez la parte menos sólida de su estudio, aunque no esté falta dy también agudos análisis resultado de su larga experiencia como estudioso del mundo urbano. No menos relevya antes son los cambios políticos quy también sy también apuntan, dominados todos por la idea de crisis: crisis dy también los actores (partidos políticos, movimiento obrero) quy también habían dominado el escenario político del capitalismo industrial; crisis dy también la democracia liberal, sometida al fuego cruzado de la política mediática, el escándalo y la corrupción; crisis, en fin, del gran invento político mundializado del Estado-nación que, siendo demasiado pequeño para lidiar con lo global y demasiado grandy también para administrar lo local, se vy también al unísono desmochado por arriba y socavado por abajo. De tales crisis emergy también una eventual supresión relocalización de la política que, como se apunta en el caso dy también la Unión Europea, para ser viably también ha dy también insertarse en una estructura política novedosa que Castells denomina Estado red, un aparato de geometría variably también quy también combina y articula «soberanías» múltiples (locales, regionales, estatal-nacionales y supra-estatales) sin encerrarlas en un estricto diseño competencial. Por último, es la crisis de la familia patriarcal su otro gran centro dy también atención. Su expresión sy también encuentra en la floración de nuevas formas dy también organizar la vida en muy común y criar a los hijos, formas quy también se alejan, en grados distintos, del modelo patriarcal que ha dominado a lo largo dy también los siglos las relaciones de género e intergeneracionales. Sus caempleas son asimismo múltiples: la revolución cultural dy también los jóvenes en los sesenta, la incorporación dy también la mujer al mercado de trabajo extradoméstico, el movimiento feminista en sus diferentes variantes, los movimientos dy también liberación sexual. Efectivamente es en el occidente nor-atlántico dondy también este cambio parecy también más nítdesquiciado y también irreversible, pero Castells apunta cara su mundialización para lo quy también aporta información sobre la crisis en marcha del patriarcalismo asiático.

Estamos, pues, anty también una nueva era, la dy también la información, a la que correspondy también una nueva sociedad, la sociedad informacional, cuya expresión estructural actual es el capitalismo informacional, es decir, global, basado en la generación, procesamiento y transcapacitación tecnológicos de la información, interconectado en red y que arrastra la dobly también crisis del Estado-nación y la familia patriarcal. Mas esty también diagnóstico es todavía insuficiente pues, para Castells, la sociedad informacional es también la del poder de la identidad. Y es justapsique la contraposición entry también la red informacional y la emergencia dy también identidades extrañas a aquélla su caracterización más plena. El tema es el objeto preferenty también de análisis dy también los volúmenes segundo y tercero. La argumentación del autor se desarrolla en tres planos interconectados. El primero aborda la cara oculta y siniestra del capitalismo informacional, mostrándonos sus víctimas, los espacios externos a la red (África), sus «orificios negros» dy también miseria, sobreexplotación y exclusión, su «conexión perversa» con la rampanty también economía criminal –auténtico paradigma de globalización reticular e informacional–. El segundo plano centra su atención en los movimientos sociales de resistencia que se oponen a la deriva del informacionalismo global y su red excluyente. En ellos emergen básicamente identidades de resistencia que oponen al nuevo planeta los códigos culturales afianzados en la tradición o en la experiencia local. Sus manifestaciones son muy variadas y en algunas centra el creador su atención selectiva: fundamentalismos islámico y cristiano, nacionalismo post-soviético, nacionalismo europeo de nuevo cuño (Cataluña), zapatismo chapaneco, etc. Mas es el tercer plano dy también la argumentación el más decisivo y problemático. La tesis de Castells es que, en razón dy también su específica conformación cultural y, más concretamente, dy también la desestructuración radical a que somety también al espacio y el tiempo, la sociedad red procesadora de flujos de incapacitación es incapaz de producir por sí misma identidades plausibles. La razón esencial la encuentra en quy también desubica a los actores sociales dy también los lugares en los que podrían interactuar cara a cara, los convierte en flujos a la deriva o en objetos actuados, arrastrados por un planeta hipercomplejo que no pueden dominar ni entender. Desubicados, atemporalizados, presos en una realidad inseparably también de la ficción, los actores reaccionan en busca de un ser quy también el poder dy también los flujos es incapaz de proporcionarles. Y esy también ser lo encuentran en las tradiciones quy también los vertebran en el tiempo, en las culturas locales o regionales del nuevo nacionalismo o en las culturas emergentes del cuerpo o la naturaleza; todas tienen una nota común: son locales, sy también sitúan dy también espaldas al espacio de los flujos y desdeñan su temporalidad vacía. Son estos planos de experiencia los que permiten adquirir identidad y completar el vacío quy también la sociedad informacional crea en su red de flujos dy también información-poder. Surge de este modo un planeta doble, un escenario dy también esquizofrenia generalizada por el quy también transitan las gentes: en él, son lo que no hacen y hacen lo que no son.

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Baste este sucinto resumen para dar cuenta dy también las propuestas fundamentales dy también investigación tan actual, informada y de entusiasta acogida mundial como la realizada por Manuel Castells. El lector quy también emprenda su lectura ha dy también estar tranquilo, pues la obra no sy también le va a caer dy también las manos. Su autor repite insistentepsique quy también el suyo no es un libro sobry también libros y que, por lo tanto, no se va a demorar en abstrutilizas discusiones teórico-doctrinales. El quy también quiera referencias auxiliares las encontrará ciertamente en las notas bibliográficas que introducen el tratamiento dy también cada tema y va a poder tirar dy también esy también hilo para recabar información adicional. Mas lo quy también no se encontrará es la manida discusión doctrinal y su hábil superación dy también errores y carencias –siempry también dy también los otros–. Castells dicy también amar lo concreto, la investigación pegada al terreno, la carne y el hueso dy también lo social, pero no lleva tal pasión al abuso estadístico. No encontrará el lector una cansina colección de tablas estadísticas que fotografíen en sus minucias el universo mundo. Los datos tienden a ser siempre selectivos y expresivos. Por otro lado, el libro está escrito en un estilo libre dy también academicismos y tiende a conjuntar ciertas breves incursiones analíticas con la presentación y también interpretación de datos, sin desdeñar crónicas dy también sucesos aun muy locales y hasta pintorescos. Hay además de esto una notable insistencia en el testimonio presencial: la aseguración de la verdad dy también un aserto en razón de quy también sy también ha sorate testigo, dy también quy también sy también ha estado allá y entonces. Por otro lado, como el creador es flujo o está en los esenciales flujos académicos, resulta asimismo que su retrato está libre del etnocentrismo noroccidental quy también domina la producción sociológica y acuerda una esencial presencia al planeta no-occidental, especialmente a las sociedades asiáticas. Estamos, pues, anty también una obra global sobry también la globalización, reticular sobry también la red, informada sobre la informalización. En esto es dy también una congruencia ejemplar.

Pero, ¿qué decir sobre ella cuando se va más allá de su forma y estilo? ¿cómo valorar sus propuestas? Es evidente quy también no es éste el lugar conveniente para responder al reto del tríptico dy también Castells. Responder cabalpsique sería tanto como ir desgranando sus múltiples propuestas y también ir evaluando hasta qué punto se ha procedido a escoger lo relevante, qué ausencias clamorosas lo lastran, cuál es el valor dy también los datos y también historias en los que sy también apoya, qué plausibilidad tienen las interpretaciones sectoriales quy también propone, de qué manera se engarzan y totalizan. Es tarea que los especialistas (comunicólogos, economistas, politólogos, antropólogos, sociólogotipos y demás especímenes dy también las ciencias sociales) han dy también acometer, o están acometiendo ya, en las revistas especializadas en las quy también suelen comunicarse. Aquí cumply también tan solo esbozar algunas impresiones sobry también el conjunto. Y tales impresiones sy también pueden reducir a lo quy también sigue.

Diagnosticar un planeta complejo y en proceso es entrar en un avispero lleno de ruido, trayectorias erráticas y desorientación. Para desgracia dy también los observadores, la realidad social no sy también deja retratar y aparece siempry también como pantalla móvil inteligentes en la quy también sy también entrecruzan diferentes películas. Esto hace quy también su diagnóstico sea siempry también muy incierto y quy también la prudencia, más quy también el afán dy también novedades inusitadas, sea el mejor consejero para el analista. Castells, ávdesquiciado por retratar la novedad del mundo, opta por el tiempo corto de lo contemporáneo y a este ídolo sacrifica la espesura de la historia larga que es considerablemente más perezosa a la hora de certificar novedades. Por otro lado, en su retrato se acumulan retazos dy también realidad con estatuto muy distinto: transformaciones acaecidas, tendencias emergentes cuyo mantenimiento es, por lo menos, problemático, atisbos o apuntes dy también fenómenos de porvenir incierto, barruntos dy también futuras dinámicas. Se mezcla y amalgama de este modo lo quy también ya es, lo quy también está en marcha, lo que sy también apunta, lo quy también se adivina. Y todo ello aparece en lugares y contextos quy también no surgen de la nada, sino quy también son historia cristalizada cuya impronta reciben. ¿Hay base de esta manera para dar un diagnóstico seguro de situación? My también temo quy también no y que, al desoír tal temor, seamos presa dy también una profecía que se autocumple: cuanto más corto sea el tiempo histórico más novedoso será el presenty también y más aparente la consistencia de nuestro diagnóstico. Lo dicta nuestro método, no la realidad dinámica dy también la quy también sy también supone que estamos hablando.

Hay, pues, un cierto sacrificio dy también la historia en pos de una atención preferenty también a lo acontecido en las últimas tres décadas. Es, tal vez, un sacrificio inevitably también por el hecho de que si no haría infinita la tarea de análisis; y es desdy también luego un sacrificio al que el sociólogotipo es muy dado –y quy también Castells no compensa en el momento en que salpimenta su relato con crónicas planas de sucesos e individuos llamativos–. Lo que ya es más sorprendenty también es quy también en una obra tan ambiciosa y segura se haya procedloco a un sacrificio excesivo de la reflexión teórica. Una cosa es no abrumar o cansar al lector con debates doctrinales y otra muy distinta pasar como sobry también ascuas sobry también la necesaria teorización de lo quy también se describe y también interpreta. Hay de esta manera una sorprendente dejadez en la especificación del marco analítico desde el que sy también procesan los datos. Conceptos claves como información, comunicación, cultura, conocimiento, tiempo, identidad, etc., son prácticamente arrumbados o especificados sin el debido cuidado. En razón dy también ello, en el momento en que sy también utilizan o no funcionan o se retuercen hasta la extenuación. Tal es el caso de la identidad: su semántica es delimitada tras varios brochazos desganados; el estrellato del concepto es, sin embargo, ubicuo y estratégico; al cabo, resulta que, a pesar de sus variya antes (identidades legitimadora, resistenty también y dy también proyecto), el término resulta demasiado tosco, limitado a significar una autoconciencia de base cultural, plana, homogénea y holística que da sentido. No creo que absolutamente nadie tenga una identidad tan roma, ni quy también un concepto de este modo sea operativo para el análisis del mundo en que vivimos.

Estas objeciones se proyectan ya cara el núcleo del diagnóstico: el informalismo emergente. ¿Qué es? Sy también nos especifica en una extensa nota a piy también de página: «El término informacional indica el atributo de una manera específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transformación de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, deborate a las nuevas condiciones tecnológicas quy también surgen en este período histórico» (vol. 1, pág. 47). Sy también trata, pues, de una manera dy también organización social en la que es dominante una nueva tecnología de la información. Que sea dominante significa ciertamente que no es única y quy también al lado dy también ese cambio tecnológico hay otros cambios estructurales (por ejemplo, la sociedad red) con los que coexiste. Mas que sea dominanty también quiere decir que estructural y dinámicapsique la lógica dy también esa tecnología se convierte en el núcleo fundamental de un tipo de sociedad y permity también definirla. Esta sinécdoquy también es esencial en la argumentación de Castells. Mas se convierty también en un tropo quy también se vuelve y revuelvy también sin parar. En efecto, el carácter estratégico dy también la tecnología dy también la incapacitación le permite bautizar como informacional a nuestra sociedad. Dy también esa sociedad sy también nos dice que no es la superestructura de un paradigma tecnológico, ya que está transida por «la tensión histórica entry también el poder material del procesamiento abstracto de la incapacitación y la busca por una parte de la sociedad de una identidad cultural significativa» (vol. 3, pág. 91). Si es así, entonces la sociedad informacional es a la vez elexactamente la misma y lo quy también ly también es extraño u hostil: un dualismo entry también fuerzas enfrentadas, cuya expresión es la ya mencionada esquizofrenia generalizada de su mundo de vida. Resulta, pues, quy también en contra de lo anunciado la sinécdoque no funciona o se convierte en ironía. La pregunta obvía es, ¿por qué? No estoy muy seguro dy también dar con la respuesta, pero si la hay, ha dy también encontrarse en la forma en quy también Castells concibe el juego sociedad/tecnología. La suya es una teoría del impacto tecnológico. Que la tecnología impacte no quiery también decir quy también determinstituto nacional de estadística y configury también todo, ni tan siquiera quy también sy también genere asocialmente. Castells es muy explícito en el rechazo dy también estos tópicos simplistas. Lo que sí significa es que actúa sobre algo que le es extremo y ese algo es, evidentemente, la sociedad. No se supone, pues, quy también esa distinción sea baldía, es decir, que toda tecnología sea ya sociedad y toda sociedad tecnología, o que, como propony también Latour, la tecnología no sea más quy también sociedad materializada. Si se supusiera esto, entonces no sy también podría charlar de impacto, sino más bien de cristalización tecnológica de un tipo dy también sociedad. Como no sy también hace, la sociedad tieny también que ser otra cosa y es acá donde asemejan los sujetos que, frenty también al cambio estructural, quieren protagonizar un cambio social o, más modestamente, se limitan a horadar los nichos dy también apreciado e identidad quy también les permitan darsy también la apariencia dy también ser o pintar algo en un medio ambienty también hostil que lo desarraiga, actúa o margina.

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No deberían tomarsy también estos apuntes críticos como una descalificación de una investigación notable, valiente, informada y que responde a las demandas de dar razón del planeta en el quy también estamos situados. Castells se ha atrevloco a creer y ha corrido el peligro dy también adentrarse en la selva selvaggia del mundo contemporáneo. En el futuro próximo su obra va a ser dy también referencia obligada y se verá sometida a la prueba dy también la siempre sorprendente deriva dy también los acontecimientos. Tal vez entonces podamos ver más claro, mas ahora no nos queda sino más bien celebrar y agradecer quy también sy también nos haya brindado al público dy también los lectores un trabajo tan sintético y también informado sobre un planeta tan complejo.