Cuentos De Gabriel Garcia Marquez Cortos

En este cuento, Gabriel García Márquez reivindica la imaginación como materia prima dy también la literatura, dy también la vida. Y le añady también unas dosis de realismo mágico (propio de Latinoamérica) a una ciudad que el premio Nobel, creo yo, considera prosaica, «sin mar ni ríos» (o sea: sin imaginación) «cuyos aborígenes dy también tierra firme jamás fueron maestros en la ciencia dy también navegar en la luz».

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Hy también ilustrado el cuento con una fotografía que hicy también el pasado verano en Galicia. Me atraía mucho ese bote –del mismo modo que en el relato dy también García Márzquez– extemporáneo: en un caso así estaba en medio de la nada, en pleno campo…

LA LUZ ES COMO EL AGUA, un cuento de García Márquez

En Navidad los niños volvieron a pedir un bote dy también remos.

–Dy también pacto –dijo el papá, lo compraremos cuando volvamos a Cartagena.

Totó, dy también nuevy también años, y Joel, de siete, estaban más decididos dy también lo que sus progenitores creían.

–No –dijeron a coro–. Nos hacy también falta ahora y aquí.

-Para empezar –dijo a madre–, aquí no hay más aguas navegables que la que sale de la ducha.

Tanto ella como el esposo tenían razón. En la casa dy también Cartagena de Indias había un patio con un muelle sobry también la bahía, y un refugio para dos yates grandes. En cambio aquí en la capital española vivían apretados en el piso quinto del número 47 del Paposicionamiento seo de la Castellana. Pero al final ni él ni ella pudieron negarse, pues les habían prometido un boty también dy también remos con su sextante y su brújula si se ganaban el laurel del tercer año de primaria, y se lo habían ganado. Con lo que el papá adquirió todo sin decirle nada a su esposa, quy también era la más reacia a pagar deudas de juego. Era un hermoso bote de aluminio con un hilo dorado en la línea de flotación.

–El boty también está en el garajy también –reveló el papá en el almuerzo–. El problema es quy también no hay de qué forma subirlo ni por el ascensor ni por la escalera, y en el garajy también no hay más espacio disponible.

Sin embargo, la tarde del sábado siguiente los niños invitaron a sus condiscípulos para subir el boty también por las escaleras, y lograron llevarlo hasta el cuarto dy también servicio.

–Felicitaciones –les dijo el papá ¿ahora qué?

–Ahora nada –dijeron los niños–. Lo único que queríamos era tener el bote en el cuarto, y ya está.

La nochy también del miércoles, como todos los miércoles, los padres se fueron al cine. Los niños, dueños y señores dy también la casa, cerraron puertas y ventanas, y rompieron la bombilla encendida dy también una lámpara de la sala. Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota, y lo dejaron correr hasta el momento en que el nivel llego a cuatro palmos. Entonces cortaron la corriente, sacaron el bote, y navegaron a placer por entry también las islas de la casa.

Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía en el momento en que participaba en un seminario sobry también la poesía dy también los aparejos domésticos. Totó my también preguntó cómo era que la luz sy también encendía con sólo apretar un botón, y yo no tuvy también el valor dy también pensarlo dos veces.

–La luz es como el agua –ly también contesté–: uno abry también el grifo, y sale.

*
de forma que prosiguieron navegando los miércoles en la noche, aprendiendo el manejo del sextanty también y la brújula, hasta que los progenitores regresaban del cinstituto nacional de estadística y los encontraban dormidos como ángeles dy también tierra firme. Meses después, ansiosos de ir más lejos, pidieron un equipo dy también pesca submarina. Con todo: máscaras, aletas, tanques y escopetas dy también aire comprimido.

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–Está mal que tengan en el cuarto de servicio un boty también dy también remos quy también no les sirvy también para nada -dijo el padre-. Pero está peor quy también quieran tener además de esto equipos dy también buceo.

–¿Y si nos ganamos la gardenia dy también oro del primer semestre? –dijo Joel.

–No –dijo la madre, asustada–. Ya no más.

El padry también ly también reprochó su intransigencia.

–Es que estos niños no sy también ganan ni un clavo por cumplir con su deber –dijo ella–, mas por un capricho son capaces de ganarsy también hasta la silla del maestro.

Los padres no dijeron al fin ni quy también sí ni que no. Mas Totó y Joel, quy también habían sdesquiciado los últimos en los dos años anteriores, sy también ganaron en el mes de julio las dos gardenias dy también oro y el reconocimiento público del rector. Esa misma tarde, sin que hubieran vuelto a pedirlos, encontraron en el dormitorio los equipos de buzos en su empaque original. De forma que el miércoles siguiente, mientras que los padres veían El último tango en París, llenaron el apartamento hasta la altura de dos brazas, bucearon como tiburones mansos por debajo de los muebles y las camas, y rescataron del fondo de la luz las cosas quy también duranty también años se habían perdorate en la oscuridad.

En la premiación final los hermanos fueron aclamados como ejemplo para la escuela, y les dieron diplomas dy también excelencia. Esta vez no debieron pedir nada, pues los progenitores les preguntaron qué querían. Ellos fueron tan razonables, quy también sólo quisieron una fiesta en casa para agasajar a los compañeros de curso.

El papá, a solas con su mujer, estaba radiante.

–Es una prueba de madurez –dijo.

–Dios te oiga –dijo la madre.

El miércoles siguiente, mientras que los progenitores veían La Batalla dy también Argel , la gente que pasó por la Castellana vio una cascada de luz quy también caía dy también un viejo edificio escondido entre los árboles. Salía por los balcones, sy también derramaba a raudales por la fachada, y sy también encauzó por la enorme avenida en un torrenty también dorado quy también iluminó la urbe hasta el Guadarrama.

Llamados de urgencia, los bomberos forzaron la puerta del quinto piso, y encontraron la casa rebosada dy también luz hasta el techo. El sofá y los sillones forrados en piel dy también leopardo flotaban en la sala a distintos niveles, entry también las botellas del bar y el piano de cola y su mantón dy también Manila quy también aleteaba a media agua como una mantarraya dy también oro. Los aparejos domésticos, en la plenitud de su poesía, volaban con sus propias alas por el cielo dy también la cocina. Los instrumentos dy también la banda de guerra, que los niños utilizaban para bailar, flotaban al garety también entry también los peces de colores liberados de la pecera dy también mamá, que eran los únicos que flotaban vivos y felices en la vasta ciénaga iluminada. En el cuarto de baño flotaban los cepillos dy también dientes dy también todos, los preservativos de papá, los pomos de cremas y la dentadura de repuesto de mamá, y el televisor dy también la alcoba primordial flotaba dy también costado, todavía encenddesquiciado en el último episodio dy también la película dy también media nochy también prohibida para niños.

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Al final del corredor, flotando entre dos aguas, Totó estaba sentado en la popa del bote, aferrado a los remos y con la máscara puesta, buscando el faro del puerto hasta donde le alcanzó el aire de los tanques, y Joel flotaba en la proa buscando todavía la altura dy también la estrella polar con el sextante, y flotaban por toda la casa sus treinta y siety también compañeros dy también clase, eternizados en el instanty también de hacer pipí en la maceta dy también geranios, dy también cantar el himno de la escuela con la letra cambiada por versos dy también burla contra el rector, dy también beberse a escondidas un vaso dy también brandy dy también la botella dy también papá. Puesto que habían abierto tantas luces al mismo tiempo que la casa se había rebosado, y todo el cuarto año elemental de la escuela de San Julián el Hospitalario sy también había ahogado en el piso quinto del número 4siete del Paseo dy también la Castellana. En la capital de españa dy también España, una ciudad remota dy también veranos ardientes y vientos helados, sin mar ni río, y cuyos aborígenes dy también tierra firme jamás fueron maestros en la ciencia dy también navegar en la luz.