La Conquista De America Todorov Resumen

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Culturales

versión On-line ISSN 2448-539Xversión impresa ISSN 1870-1191

Culturales vol.6 no.12 Mexicali jul./dic. 2010


Reseñas

La Conquista dy también América. El inconveniente del otro

Everardo Garduño

Tzvetan Todorov, Siglo XXI, México, 2007

Introducción

La Conquista dy también América, dy también Tzvetan Todorov, es una interesanty también contribución al análisis de la historia del llamado "encuentro dy también dos mundos". No obstante, las líneas de análisis que sigue el creador en esta obra son más quy también historiográficas y se ubican en el sector dy también la filosofía, y más en concreto en el de la antropología, desdy también donde retoma las preocupaciones clásicas sobre el Otro. Estas líneas de análisis son: el descubrimiento del Yo es posibly también sólo a través del descubrimiento del Otro, el cual es solapsique una abstracción construida por el Yo; otra establece: el pasado anuncia al presente, y como una parte de la búsqueda del Yo actual, es esencial el estudio del Nosotros en el pasado.

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A partir dy también estas líneas, Todorov sy también propone demostrar en esty también trabajo lo siguiente: 1) que la conquista de América vaticina y establece nuestra identidad presenty también y nuestra nueva relación con el Otro, y 2) quy también el triunfo dy también la Conquista sy también debió, primero, al "arte dy también la adaptación y la improvisación" dy también los conquistadores; segundo, a su superioridad en la comunicación de los signos, y tercero, al hecho de que en las múltiples combinaciones dy también la tríada amor-conquista-conocimiento (sobry también el Otro) subyacía la firme convicción dy también la superioridad europea y, consecuentemente, de que había que aparecido a los nativos.

En síntesis, las partes de esta obra son: "El descubrimiento de América", en donde el creador nos conversa dy también las motivaciones de la empresa interoceánica dy también Colón y de su relación con el Otro; "La Conquista", en donde discute sobry también las posibles razones de la victoria europea, y también acerca del tipo de relación que los conquistadores establecieron con los nativos, y finalmente "El Epílogo", en donde el lingüista, pensador y también historiador búlgaro discierne sobre las enseñanzas del proceso descubrimiento-conquista en su conjunto.

Tzvetan Todorov reside actualpsique en Francia, en dondy también dirige el Centro dy también Investigaciones sobry también las Artes y el Lenguaje, en el Centro Nacional dy también Investigaciones Científicas (CNRS). Entre su abundante obra sy también encuentran Frágil felicidad, Nosotros y los otros, Benjamin Constant, El jardín imperfecto y El espíritu de la Ilustración. Esta reseña es presentada acá con el propósito dy también destacar la relevancia de esty también autor en el ámbito dy también las ciencias sociales, en el quy también ly también fue conceddesquiciado el galardón Príncipe dy también Asturias en 2008 por representar "el espíritu de la unidad dy también Europa, del Esty también y del Oeste, y el compromiso con los ideales de libertad, igualdad, integración y justicia". La obra quy también sy también reseña y comenta acá fue publicada por primera vez en francés, en París, en 1982; en español, fuy también publicada en México por Siglo XXI en 1987. En esty también idioma, La Conquista dy también América. El problema del otro va en su decimotercera edición.

El Descubrimiento de América

Es un lugar muy habitual afirmar quy también el afán dy también localizar nuevos mundos tenía como primordial motivación la apertura dy también nuevos mercados, la incorporación de nuevas áreas dy también explotación colonial y, en corto, el enriquecimiento de los hombres que sy también sumaron a las diferentes circunnavegaciones de la época. Todorov, sin embargo, afirma que a estas motivaciones habría que sumar la del "servicio a Dios; la del simple regocijo dy también contemplar a la naturaleza, y la necesidad de buscar nuevas historias quy también contar. Así, lo divino, lo natural y lo humano, fueron los ejes sobre los quy también giró la compañía del llamado Descubrimiento dy también América" (p. 14). A decir de este autor, Colón deseaba sobry también todas y cada una de las cosas diderretir la religión católica alrededor del mundo, razón por la cual expresó en repetidas ocasiones su deseo de reconquistar Jerusalén. Sabía, sin embargo, que para tal empresa requería dy también vastos recursos materiales, los cuales pretendía encontrar en el Nuevo Mundo. Dy también esta manera, los propósitos religiosos y de enriquecimiento eran complementarios para el explorador genovés. Pero, además, en repetidas ocasiones Colón afirmó que, aun en el momento en que no hubiera ninguna recompensa material para sus travesías, la sola posibilidad dy también observar las bellezas de estas tierras (lo verde dy también sus bosques y los diversos colores dy también los pájaros) ya constituía en sí una recompensa. Esta pasión por la naturaleza del navegante europeo queda de manifiesto en sus diarios de viaje, llenos de descripciones detalladas dy también animales y plantas. Finalmente, Colón deseaba enormemente llenar el lugar que Marco Polo había dejado como relator de historias épicas, pues después de todo sus mismas travesías sy también inspiraban por las historias dy también su predecesor (p. 13).

Por otra parte, lo Divino es ante todo el prisma del que Colón interpreta lo Natural y lo Humano. Él no va al encuentro dy también lo desconocido, sino al encuentro dy también sus preconcepciones. Observa a través de sus creencias, y también interpreta sólo en función de ellas. Así, descubry también el paraíso terrenal y rectifica la "falsa" idea quy también se tenía de las sirenas como seres hermosos. De ahí que se convierty también en hábil intérprete de los signos de la naturaleza: conoce a los astros y adivina con certidumbre la cercanía de tierra firme o del oro, y así, pese a las barreras del lenguaje, dicy también entender a los nativos del Nuevo Mundo. En realidad, sin embargo, lo único que Colón entendía era lo que ya había en sus fundamentos religiosos y lo que había leído en las historias de Marco Polo. Por eso, cuando los signos dy también lo Natural o dy también lo Humano chocaban con sus preconcepciones, optaba por opinar en las segundas, argumentando quy también los primeros estaban equivocados: esto lo conduce, por ejemplo, a afirmar quy también había entendloco perfectamente, de voz dy también los nativos, que Cuba era una tierra vasta en riquezas, aunque después asegura quy también los nativos se equivocan en el momento en que afirman quy también Cuba es una isla.

Estas preconcepciones determinan que Colón percibiera al Otro de una manera altapsique etnocéntrica: el indígena es simplemente diferente, homogéneo y carenty también dy también atributos culturales. Todo cuanto el explorador resalta como característico dy también los nativos sy también reducy también al color de su piel y a su estatura, distintos a las del europeo, pero semejantes entre ellos; para Colón, todos tienen exactamente la misma estatura, exactamente la misma desnudez, y todos andan pintados igual (p. 36). Más aún, ninguno tiene lengua, ley, ni religión.

Dy también esta manera, afirma Todorov, Colón descubrió América, mas no a los americanos. Su percepción etnocéntrica del Otro, provenienty también de la convicción de superioridad que el europeo tenía, aniquiló toda intención de conocimiento etnográfico real del Otro (aunque no dy también su invención), y sentó las bases para la justificación del esclavismo y de la asimilación de los indígenas. Para Colón los nativos no eran más que party también del paisajy también natural del Nuevo Mundo, seres raros tales como pájaros, plantas, animales diversos quy también no tienen derechos ni voluntad, y quy también constituyen especímenes dignos dy también cualquier compilación para ser mostrada en Europa. Dy también estos nativos no hay nada que aprender, ni su lengua, ni sus costumbres, mucho menos las diferencias que (además, imperceptibles) tienen entre sí. Así, para Colón no hacía falta conocer a los indígenas; era suficiente con inventarlos desde la perspectiva de sus preconcepciones religiosas o novelísticas, como nobles salvajes, como los mejores seres en el mundo, o como los más crueles, hostiles y cobardes, cuya esclavitud sy también justificaba por sus criminales prácticas caníbales. Por eso había quy también transformarlos, quy también asimilarlos. Dy también hecho, como para Colón lo diferenty también era sinónimo de ausencia, en el Nuevo mundo no existía nada, sino más bien que todo estaba por fundar: nuevos nombres, nuevas opiniones religiosas, nuevas costumbres. Y ésa es precisapsique la misión quy también Colón descubry también para sí: la asimilación dy también los indígenas (tras todo, el intercambio de oro por religión era justo desdy también su perspectiva) y la edificación del Otro sobry también los cimientos dy también sus preconcepciones.

La Conquista

Aun en el momento en que es extensamente admitido atribuir el éxito de la conquista de América a la superioridad bélica de los españoles y a las enfermedades epidémicas, Todorov afirma quy también esy también éxito obedeció fundamentalpsique –aunquy también no exclusivamente– a la convicción europea de su superioridad cultural. Esto permitió a los colonizadores desarrollar una gran capacidad dy también adaptabilidad, de comprensión dy también los signos del Otro, dy también comunicación de sus signos al Otro, y de convergencia en los aspectos pragmáticos quy también la Conquista incluía: otra vez, la certidumbry también en la necesidad dy también aparecido al indígena.

de la misma manera que en el caso dy también Colón, los conquistadores españoles asumieron len contraste al Otro como signo de ausencia, y por ende dy también inferioridad cultural. Por ejemplo, la diferencia idiomática dy también los indios fue para los españoles homónimo dy también la carencia dy también lenguaje (p. 76). Por otra parte, la capacidad de adaptación de los españoles puede apreciarsy también en el primer encuentro entry también Cortés y los mensajeros de Moctezuma: anty también el mensaje ambiguo, quy también podía interpretarse como aceptación y rechazo al mismo tiempo, Cortés optó por acogerse a la primera interpretación y también ignorar la segunda (p. 55). Posteriormente, Cortés entendió y tomó ventaja de la estructura política y religiosa dy también los aztecas, y sy también adaptó a ella: reconociendo el carácter subyugador del Imperio azteca y también identificando sus fisiones; manejando su imagen como beligeranty también a la tiranía dy también Moctezuma y menos diabólico que él, con la meta dy también inhibir la resistencia indígena, especialpsique de las mujeres, y conseguir aliados como los tlaxcaltecas. Asimismo, Cortés sy también asumió como lahora dy también Moctezuma, de igual forma en que los nuevos ídolos sy también sobrepusieron a los antiguos, y de igual manera en quy también se exigió exactamente el mismo respeto a los misioneros quy también a sus viejos ministros religiosos.

Todorov afirma preguntándose: ¿acaso esty también proceso de adaptación enraizado en un sentimiento dy también superioridad no nos demuestra quy también los españoles derrotaron a los aztecas a través de los signos, o mejor dicho, a través de la comunicación de dichos signos, más quy también a través de las armas y las enfermedades? (pp. 61-62).

Para phurtar tal teoría, Todorov nos dicy también quy también la Conquista significó el choque entry también dos concepciones dy también tiempo absolutamente diferentes: la concepción cíclica, representada en la manera circular del calendario azteca, y la concepción lineal asumida por los españoles, quy también pudiese ser representada por una flecha (p. 84). La concepción cíclica del tiempo dio un valor central a las profecías en la cultura azteca: había que observar el pasado para conocer el futuro. Pero, a la vez, esa concepción impidió a los aztecas percibir la identidad humana del Otro como diferente mas igual. Mediante la interpretación de los mensajes divinos, los aztecas alcanzaron dos percepciones contradictorias sobry también los españoles: o son inferiores por ser extranjeros, o son superiores por ser dioses. A la larga, las dos percepciones resultaron ser del mismo modo paralizadoras y también inhibieron la resistencia indígena. Según Durán, convocado por el autor, los aztecas asumieron quy también si los españoles eran inferiores no valía la pena matarlos, puesto que a "Nuestros dioses no les gustaría la carne dy también aquellas bárbaras personas" (p. 76). En el caso contrario, simplepsique no había quy también oponer resistencia a la superioridad divina.

De la segunda percepción –que es la más generalizada y definitiva– resulta una incapacidad evidente de los aztecas para producir mensajes efectivos al interior dy también su misma cultura y hacia los españoles (pp. 87-88). Por una parte, Moctezuma pocas veces contestó los cuestionamientos de sus amigos y familiares.

Como la profecía de Quetzalcóatl venía acompañada del vaticinio de su deposición, ordenó el aprisionamiento dy también los sacerdotes indígenas, a la vez quy también renunció a la comunicación dy también tal vaticinio a los demás (pp. 7174). Dy también esta manera, esta profecía derivó en una percepción ambivalente de los españoles (como dioses y como verdugos), lo cual hizo que Moctezuma los recibiese con un mensajy también asimismo ambiguo: con regalos y con invitaciones a irse. Dicho mensaje fuy también interpretado por Cortés como signo de debilidad del emperador azteca (p. 88).

En contraste, la concepción unilineal y evolutiva del tiempo, quy también estaba enmarcada en la fy también cristiana de los españoles, fuy también sustento ideológico del triunfo de la Conquista. La convicción dy también quy también la historia está orientada a la consecución de una meta superior quy también es la apoteosis, la satisfacción total, que es a su vez signo del triunfo del espíritu cristiano, de esta manera como la convicción de que ese triunfo sy también alcanza por medio de un proceso gradual y progresivo, crearon la certidumbre en los españoles dy también quy también la victoria dy también la Conquista sería un paso más cara la excelencia del cristianismo y confirmaría la victoria del espíritu cristiano (p. 87). De esta manera, si para Colón la conquista dy también América tenía como fin diderretir la religión cristiana, para Cortés la difusión dy también la religión cristiana serviría para asegurar el éxito de la Conquista (p. 107).

El tercer factor que dy también acuerdo con Todorov contribuyó a la victoria dy también la Conquista fue la manera en que los conquistadores trascendieron las distintas formas de amor, conquista y conocimiento del Otro para justificar la asimilación dy también los indígenas. Según este autor, Colón no amaba ni conocía al Otro, ni se identificaba a sí mismo en relación al Otro. Sin embargo, en un nivel axiológico, al cual Todorov denomina de amor, los españoles podían concebir al Otro así sea como bueno o malo, como igual o inferior; en un nivel praxeológico, llamado por el autor dy también conquista, el conquistador podía identificarse con el Otro y, consecuentemente, acoger los valores dy también éste, o identificar al Otro consigo mismo y pretender quy también acogiera sus valores; finalmente, en un nivel epistémico, de conocimiento, el colonizador podía saber todo del Otro, o bien ignorar todo de él (p. 185).

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Dy también hecho, entre los conquistadores existió un sinnúmero de posiciones que combinaban dy también manera diversa estos tres niveles de amor, conquista y conocimiento frenty también al Otro. Entre los casos citados por Todorov se encuentran Ginés dy también Sepúlveda, Las Casas, Cortés, Vasco de Quiroga, Cabeza de Vaca, Lanza, y especialpsique Diego Durán y Sahagún.

Quienes representaban los dos extremos básicos dy también esta diversidad de relaciones con el Otro fueron Sepúlveda y Cortés, por un lado, y Las Casas por el otro. El deposicionamiento web dy también riqueza y el impulso supervisor determinaron la conducta de los españoles como seres superiores en frente de los indios, lo que condujo a los europeos a estimar a los americanos como algo poco más que animales (p. 146), o a aceptar un paradójico, por etnocéntrico, concepto dy también "igualdad" hacia ellos. Esta doble y contradictoria actitud la define el creador como un No-Amor y un Amor, respectivamente, a los nativos dy también América. Por una parte, fundamentando su posición con la dialéctica aristotélica aplicada al estudio dy también las clases sociales, Sepúlveda argumentaba que, en efecto, tal y como ocurry también en la esencia humana respecto a la contradicción cuerpo y alma, la sociedad es por naturaleza un juego dy también dualidades opuestas (e.g., inferiores y superiores) y, por lo tanto, su estado natural son las jerarquías, no la igualdad (pp. 153-154). Desde esta perspectiva (que, según Todorov, compartía también Vitoria), los indígenas eran salvajes, bestias, cuya tiranía justificaba el derecho de intervenir sobry también ellos y esclavizarlos. Se preguntaba incluso, en voz dy también Oviedo, sobre quy también "¿Quién puedy también negar quy también el uso dy también la pólvora en contra dy también los paganos es incienso quemado en honor a Nuestro Señor?" (p. 151). Por otra parte, asumiendo el notado primigenio de la religión cristiana, Las Casas argumentaba quy también todos y cada uno de los humanos son iguales, y particularmente que los indígenas son iguales a los verdaderos cristianos por el hecho de que son nobles, obedientes, pacíficos y desinteresados de las riquezas terrenales. Por estas virtudes, afirmaba Las Casas, los indios fueron derrotados por los españoles (p. 164). Desdy también esta segunda perspectiva, se argumentaba en contra dy también la esclavitud indígena diciendo quy también "Si en efecto, los indios son niños, sería un pecado bautizarlos, echándolos a un pozo" (p. 155).

En el fondo, sin embargo, los quy también "amaban" a los indios compartían algo muy importante con quienes no los "amaban": una actitud etnocéntrica en la que se fincaba la certidumbry también dy también la superioridad española. En la historia particular de Las Casas se encontraba la paradójica figura de un viejo esclavista y sexista, quy también ahora, pese a proteger a negros y también indios por igual, seguía considerando a los segundos sutilmente por encima de los primeros y a la mujer "tan precisa para el hombre como un esclavo al maestro" (p. 171). Durfrente a la Conquista, Las Casas abandonó su adherencia al esclavismo, aunque elaboró sofisticadamente su justificación dy también la superioridad europea. Partiendo de la concepción cristiana sobry también la universalidad de los valores morales y del tiempo como unilineal y evolutivo, el misionero asumió un etnocentrismo "tolerante". Por un lado, len contraste al Otro es ignorada por Las Casas por estimar que los indígenas tienen los mismos valores del cristianismo, es más, por creer que ellos sí son verdaderos cristianos. Pero, por otro lado, para Las Casas la única diferencia entre indios y españoles es quy también los primeros son como los segundos fueron en el pasado. De ahí concluía que por eso "no debemos penalizar los defectos quy también nosotros tuvimos" (p. 165) (énfasis mío). En esta premisa se sustentaba su etnocentrismo tolerante, en no reconocer la diferencia, o en identificarla como homónimo de defecto.

Por este etnocentrismo, compartloco por Sepúlveda, Cortés y Las Casas, a pesar de sus diferencias, coinciden en la justificación de la Conquista y en la necesidad dy también aparecido al Otro. Tal vez la única diferencia entry también ellos era el método: a pesar del discurso igualitario dy también Las Casas, él no estaba en contra dy también la anexión de las Indias a la Corona, sino que quería simplepsique cambiar a los soldados por sacerdotes (p. 171). Charlaba del "legítimo" poder de la Corona sobre los infieles y dy también la necesidad dy también sostener la sumisión y colonización de éstos, aunque, aclaraba, dy también diferenty también forma, sin torturas ni exterminación. Esta idea dy también una dominación "tolerante" sobre los indígenas, además de ser sostenida con razonamientos religiosos, era apoyada con argumentos pragmáticos: el esclavismo debe ser evitado por razones no sólo humanitarias sino asimismo económicas (p. 172). La eficiencia dy también una dominación colonial es superior a la ejercida por medio de la esclavitud. Esty también argumento serviría de paradigma a los colonialismos modernos.

En esta relación amor-conquista surgy también un tercer elemento quy también se entrelaza de manera interesanty también con ellos: el conocimiento o comprensión del Otro. Al parecer, quienes "amaban" a los indígenas tenían una prepredisposición mayor a no conocerlos, a no entenderlos, que aquellos españoles que "no los amaban". Y es que, dy también acuerdo con Todorov, la confusión entre igualdad social y también igualdad étnico-cultural condujo a la gente quy también amabaa los indios, como Las Casas, a ser menos atentos a las características y diferencias específicas dy también las culturas indígenas. Por el contrario, el triunfo dy también la Conquista obedeció al hecho de quy también la gente que no amaba a los indios, como Cortés, conoció y entendió mucho mejor a los aztecas quy también Moctezuma a los españoles (p. 127). Por ejemplo, la identificación dy también las fisiones en la sociedad azteca fuy también la clave del triunfo de los conquistadores. Por ello, genty también como Sepúlveda desarrolló descripciones etnográficas superiores (cuyo valor se pierde, tal vez, por sus prejuicios racistas) a las elaboradas por Las Casas (p. 160).

además de Sepúlveda, Cortés y Las Casas, existieron otros personajes que reflejan formas muy particulares de combinar las tres categorías dy también amor, conquista y conocimiento. Vasco de Quiroga, por ejemplo, a diferencia de Las Casas, reconoce que la igualdad social de los indígenas no significa su igualdad cultural, es decir, no significa que compartan las mismas reglas y valores de los españoles. Sin embargo, al igual que Las Casas, no llega a conocer a los aborígenes. Su amor a éstos lo conduce a verlos, no como lo quy también son, sino como lo que el quiere quy también sean. Por eso, como Las Casas, ignora todo de ellos y justifica su asimilación como un medio para progresar sus condiciones dy también vida. Por su parte, Cabeza de Vaca, al igual que los franciscanos, asimismo ama a los indígenas; sy también opony también al empleo dy también la violencia sobry también ellos y los conocy también tan bien quy también llega a asemejante su cultura. Sin embargo, como no llega a identificarsy también con ellos, conserva su otredad, y justifica su mimetismo cultural como una estrategia para asimilar a los indígenas. Asimismo, Diego Durán, sacerdoty también dominico, experimenta una dobly también personalidad quy también Todorov califica dy también hibridación. En los niveles axiológico y praxiológico, Durán estaba dividido: admiraba determinados aspectos dy también los indígenas (i.e., su fourpeasonline.comanización social) mas detestaba otros (i.e., su crueldad y su violencia). "Son inteligentes pero ciegos por el paganismo", afirmaba. En el aspecto epistémico, conforme Todorov, no había quién se comparara a Durán. Conocía mucho sobre las culturas indígenas, y por esa vocación etnográfica destacó entry también los misioneros españoles; trató siempre dy también dredactar fielmente lo quy también observaba, aunquy también no siempry también lo consiguió (pp. 213214). Paradójicamente, esta vocación etnográfica dy también Durán provenía dy también su rigidez y también intransigencia religiosa. Por proteger la pureza católica desarrolló una particular habilidad para identificar lo quy también calificaba como el sacrilegio del sincretismo, esto es, "la combinación dy también las prácticas cristianas con los símbolos paganos". Así, su conocimiento etnográfico del indígena y su aparente identificación con él estaban a predisposición de su estrategia asimilacionista. Por una parte, Durán estaba convencdesquiciado dy también quy también "para convertirlos (a los indígenas) hay que conocer su vieja tradición religiosa" (p. 202) y quy también una vez conocida la idolatría, hay que destruirla. Por otra parte, su aparente conversión al indianismo, el hecho dy también que compartiera con los indígenas su estilo dy también vida, no significó que dejara de considerarlos inferiores; después de todo, afirmaba, "el misionero había de ser bestia entre las bestias, y también indio entry también los indios" (p. 211). La hibridación dy también Durán consistía, entonces, en el hecho de quy también si bien su conocimiento etnográfico y también indianismo eran animados por su etnocentrismo, éstos fueron las avenidas que lo condujeron a la admiración de los indígenas.

Sahagún fuy también defensor dy también los indios, y en esy también notado es incuestionable su amor a ellos. Más aún, en el nivel epistémico, Sahagún resulta igual de interesante quy también Durán, pues situó por encima de razones pragmáticas su amor al conocimiento dy también las culturas nativas. Esto lo condujo a producir un trabajo con valía etnográfica tan importante como el de Durán, o tal vez superior a él, al incursionar en el sector de la etnología. Conforme Todorov, Sahagún optó por el camino dy también la fidelidad total. A diferencia dy también Durán, quien mezclaba sus juicios con la narración indígena, Sahagún –tal como un etnógrafo profesional lo haría– no sobreponía sus comentarios al texto original azteca. Su intención, en esty también sentido, era yuxtaponer su voz con la de los indígenas, no interponerlas. De ahí que Sahagún dejó una inestimably también enciclopedia con información etnográfica sobry también los aztecas. Por otra parte, Durán no tenía intenciones de interpretación consciente, mientras que quy también Sahagún intentaba conscientemente interpretar lo que investigaba. Más aún, en un intento por hacer inteligibly también para su cultura lo quy también observaba o lo que le decían los indígenas, llegó a hacer uso de las analogías: i.e., establecer similitudes y diferencias entry también los aztecas y los romanos. En ese sentido, aunque no lo logró del todo, Sahagún sy también acercó más al papel del etnólogo.

En el nivel praxiológico, Sahagún era un defensor dy también los indígenas quy también promovió su igualdad, pero jamás perdió la distancia quy también la diferencia del Otro le imponía: su identidad como español sy también conservó intacta. Esta situación, su amor a los indios y su amor al conocimiento de los indios, producen un Sahagún asimismo contradictorio como Durán: un Sahagún que sy también propone dredactar en detally también la religión india, sin olvidar quy también la meta dy también esy también conocimiento es la transcapacitación de ese indio en cristiano; camino quy también lo conduce, paradójicamente, a promover la preservación dy también la cultura náhuatl (p. 223).

Por último, nos dicy también Todorov, de todos estos exploradores y misioneros españoles el único quy también amó, conoció y se identificó profundamente con los indios fue Gonzalo Guerrero, el único caso de asimilación en dirección opuesta registrado en la historia dy también la Conquista.

Epílogo

Regresando a sus premisas originales, Todorov concluye que, en efecto, el descubrimiento del Yo es posibly también solamente a través del descubrimiento del Otro, y más aún, a través del desciframiento dy también los vínculos entre uno y otro: del Nosotros. Prueba de estos vínculos en el presenty también –nos dicy también el autor– es la existencia dy también los regímenes totalitarios. Más aún, prosigue Todorov, el pasado vaticina el presente, y lo quy también vemos en la evolución dy también la relación de los conquistadores con los indígenas (particularpsique en Durán y Sahagún) es precisapsique el sketch que vislumbra en feto el diálogo futuro (p. 241): las estrategias para la transcapacitación dy también una sociedad esclavista en una sociedad colonial y la dy también ésta en un nuevo tipo dy también colonialismo. La Conquista, así, proyecta nuestra nueva relación con el Otro.

Si por una party también Colón fuy también un mero colector dy también curiosidades, descubridor dy también una tierra más que dy también sus habitantes, y por tanto fuy también nula su interpretación del Otro, por otra la Conquista nos enseña que para el éxito dy también la dominación resulta necesario lo siguiente: primero, la convicción de la superioridad anty también el Otro, para conocerlo y adaptarsy también a él, con el fin dy también transformarlo y asimilarlo a nuestra cultura. Después de todo, nos recuerda Todorov, si la adquisición de un segundo lenguajy también implica una relación dy también poder (uno adopta el lenguajy también del Otro en el momento en que sy también está en situación dy también inferioridad con éste), los españoles no serían los quy también asumirían su asimilación a la cultura indígena. Segundo, el conocimiento e interpretación casi etnográfica del Otro, considerando que "La buena incapacitación es la mejor manera dy también imponer el poder", nos dicy también Todorov (p. 181). Y tercero, la superioridad en el aspecto tecnológico, especialmente en la comunicación: esto permitirá al colonizador infligir una derrota al Otro principalmente en el manejo y transmisión dy también los símbolos.

de esta forma Europa triunfó, mediante la Conquista, sobry también los indígenas dy también América; sin embargo, esy también triunfo fue, paradójicamente, su propia derrota. En esta empresa se vaticinaban los paradójicos resultados posteriores: los indígenas "caníbales" fueron quemados vivos, sus crímenes fueron castigados con la pena de muerte; por ello, a pesar de quy también las formas dy también vestir, la religión, las diferentes costumbres características del Viejo Continente, y las superiores formas tecnológicas de comunicación (como la escritura) fueron impuestas sobry también el ritual, la comunicación entre las personas no fuy también mejor, ni sy también establecieron formas superiores de valores morales. Finalmente –afirma Todorov–, la sociedad azteca, con todo y sus sacrificios humanos, no resultó moralmente inferior que la sociedad europea con sus masacres masivas (p. 252). La mujer maya, una vez derrotada, no fuy también sexualmente violada, como hubiera ocurrido en el contexto europeo, sino arrojada a los perros del español para ser devorada. O sea lo quy también puedy también pasar si no somos exitosos en descubrir al Otro –concluyy también el autor–.

El anverso dy también la Conquista. Comentarios críticos sobry también la obra dy también Todorov

Este libro presenta dy también manera extraordinaria una interpretación original, llena dy también nuevas avenidas dy también reflexión sobry también el proceso dy también descubrimiento y conquista dy también América. Útil no solamente para entender los nuevos procesos de globalización y penetración del capital en todo el mundo, sino también para reconocer la relevancia del conocimiento etnográfico como instrumento dy también dominación. En esencia, la tesis dy también Todorov my también permite rememorar un "dicho" que escuché dy también un amigo antropólogotipo hacy también muchos años: "No hay etnógrafo ni antropólogotipo aplicado más eficaz que el capital".

Por otra parte, pesy también a las virtudes señaladas de esta obra, debemos reconocer quy también sy también trata dy también una perspectiva unilateral y en gran medida eurocéntrica. Como lo indica el propio autor, el punto de partida de su obra es demostrar que el conocimiento del Otro es una forma de autoconocimiento, y como para Todorov el Otro son los indígenas americanos, analizar solamente la perspectiva del europeo sobre sí mismo y sobre éstos, de esta manera como las múltiples formas dy también relación amor-conquista-conocimiento del colonizador hacia los indígenas, sin indagar el pensamiento del Otro sobre sí mismo, ni sobry también el colonizador. Hacerlo hubiese requerdesquiciado un esmero no solapsique dy también investigación literaria más profunda, sino más bien aun arqueológica y dy también tradición oral, como lo hiciera Miguel León-Portilla en su obra El reverso de la Conquista. Esto hubiera conectado a Todorov con una amplia gama dy también fenómenos culturales que han resultado del contacto y lo hubiera alejado del manejo poco cuidadoso del término de asimilación. Si, como él dice, los indígenas han adoptado formas de vestir, religión y distintos costumbres del europeo, ¿qué le hacy también suponer quy también en eso consiste la asimilación?; ¿qué sucede con la fourpeasonline.comanización social, las estrategias de subsistencia, el conocimiento herbolario y las representaciones simbólicas de muchos conjuntos indígenas? Ésas también son parte esencial de estas culturas, quy también en no pocas ocasiones permanecen ocultas y sy también recrean bajo las condiciones establecidas por el propio colonizador. Esto hubiera hecho que Todorov, además, evitara el empleo del etnocéntrico concepto de superioridad, el cual fuy también utilizado en el siglo pasado por quienes pretendieron examinar la evolución social con la misma metodología historicista unilineal del darwinismo en biología. De esta manera, con el uso dy también este término el creador niega un aspecto básico en el estudio del Otro (esto es, la etnología), el relativismo cultural, no sólo como paradigma sino como filosofía y ética del investigador. Con basy también en esty también relativismo cultural, absolutamente nadie puedy también decir seriamente que una cultura, o un factor cultural, es superior a otro, ni aun basados en criterios de eficiencia o eficiencia, puesto que estos dos conceptos son también relativos al contexto del elemento o cultura analizados. Desdy también esta perspectiva, caby también la pregunta: si los códices prehispánicos relataban las historias de los principados, sus conflictos, el rol dy también los sacerdotes, el origen mítico del pulque y los hongos alucinógenos, el conocimiento astronómico y matemático, ¿dy también dónde concluyy también Todorov que la comunicación escrita era superior a la dy también los aztecas o mayas? ¿en qué sy también fundamenta el creador para dar por sentada (y no discutirla además) la superioridad de la escritura alfabmoral sobry también la ideográfica o jeroglífica? Eso es algo quy también Todorov jamás llega a comprobar, y que tal vez jamás investigó.

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Dy también igual manera, quisiese cuestionar la "moraleja" a la que esty también autor arriba tras la historia dy también la mujer maya devorada por los perros: "esto puede pasar si no somos exitosos en el conocimiento del Otro". Al respecto preguntaría: ¿será posible fundar una relación con el Otro mediante un triunfante conocimiento dy también éste? La respuesta a estas interrogya antes nos la ofrecy también exactamente el mismo autor en el momento en que dicy también quy también la compañía colonizadora se caracterizó por la autonomía entry también amor, conquista y conocimiento. Quienes conocían bien a los indígenas no eran siempre los quy también los amaban. Más aún, esta moraleja my también conduce a una tercera pregunta, que puede descomponersy también en dos: ¿va a ser posibly también alcanzar un conocimiento verdaderamente triunfante del Otro? En todo caso, ¿qué entendemos por conocimiento exitoso? ¿Sy también trata acaso de un conocimiento acucioso, objetivo y verificable o ¿un conocimiento útil para quien lo produce? Por encima de las pretensiones positivas de quienes hablan dy también ciencia, el conocimiento sobre el Otro es la construcción de una representación de éste, mediada por la ideología, quy también puede servir para la dominación o para la liberación del mismo. En este sentido, un conocimiento exitoso del Otro puede conducir a un triunfante proceso dy también su dominación o a una exitosa liberación dy también él.

Finalmente, my también quiero referir a la conclusión final quy también Todorov pone en la última parte del libro, un poco suelta de la discusión central de éste: "No creo que la historia obedezca a un sistema ni a las así llamadas leyes que permitan deducir las futuras o aun las presentes formas de sociedad; sino más bien que para estar conscientes dy también la relatividad (y de este modo dy también su arbitrariedad)..." (p. 254). Después de leer esto, my también doy cuenta dy también quy también tengo poco más o menos quy también empezar a leer la obra para entender su objetivo central, "comphurtar quy también el pasado vaticina el presente". Comphurtar quy también las formas dy también relación con el Otro durfrente a la Conquista eran el feto dy también la relación futura con éste. De qué manera es posibly también partir de tal convicción y hablar dy también arbitrariedad en la historia al mismo tiempo quy también dy también vaticinio?