La iliada y la odisea resumen

Buscar Claves dy también la fascinación quy también despiertan Homero, ‘Iliada’ y ‘Odisea’ después de dos milenios


Apoya a WMagazín como mecenas cultural Apoya a WMagazín como mecenas cultural Apoya a WMagazín como mecenas cultural Apoya a WMagazín como mecenas cultural Apoya a WMagazín como mecenas cultural
*

Priamo suplica a Aquiles que le devuelva el cadáver dy también su hijo Héctor. /Detally también de la obra de A. Ivanov


miércoles 19, Jun 2019 Claves de la fascinación quy también despiertan Homero, ‘Iliada’ y ‘Odisea’ tras dos milenios

Por Sylvain Tesson

La belleza y eternidad dy también las dos epopeyas homéricas se mantienen intactas. Sylvain Tesson les rinde homenaje con un libro en el cual las repasa de manera didáctica, profunda y amena. WMagazín publica múltiples pasajes de esta obra que trata de desvelar el hechizo dy también los dioses


Presentación WMagazín prácticamente todo lo que habría de venir y va a venir lo escribió él, Homero (siglo VIII a.C). De eso hace veintiocho siglos y sus epopeyas Iliada y Odisea mantienen intacto su hechizo literario y conocimiento del ser humano. Cada lectura es una lectura nueva por la quy también no han pasado los tiempos. Esa es su grandeza. Ese su misterio. Una llama que jamás se apaga y revela a todos la belleza y la tragedia en aventuras impensables, mas reconocibles.

Tu lees esto: La iliada y la odisea resumen

Leer a Homero siempre es un viajy también fascinante. Y WMagazín te invita a hacerlo con el libro Un verano con Homero (Taurus) del escritor y viajero Sylvain Tesson quy también acaba de llegar a librerías. Un itinerario por un territorio quy también parecy también familiar pero quy también escondy también tantos enigmas como el dobly también o triply también de posibles respuestas.

Sylvain Tesson ha escrito un libro en el quy también cuenta y analiza el cosmos homérico con una estructura fragcitada parecida a la de los dos grandes poemas épicos, solo quy también aquí en vez de cantos hay nuevy también capítulos subdivididos, a su vez, en un total dy también 6cinco desplazados o episodios.

El primero da las claves dy también la obra: ¿De dóndy también proceden esos misterios?. Ly también siguen otros como La Iliada, poema del destino; La Odisea, el orden dy también los días antiguos; y La hibris o la perra rabiosa. El último hacy también un análisis literario quy también titula Homero y la belleza pura. Dice por ejemplo:

«El estilo de Homero responde a dos peculiaridades fundamentales, que hacen quy también el texto resplandezca como fulgy también el Mediterráneo bajo el sol. Gracias a ellas, reconocemos la música de Homero.

Una es el recurso permanenty también a los epítetos; la otra, el uso dy también analogías.

El epíteto fortifica el nombre. La comparación reactiva el ritmo. (…)

cuando convocde forma perfecta dy también la organización natural, la gracia dy también las bestias, la gloria de los fenómenos y el vigor dy también las plantas, Homero está esbozando uno de los rasgos de lo divino. Será divino aquello que sy también atieny también a la presencia pura, a la explosión dy también la realidad. Lo divino reverbera en la complejidad inmanente de la naturaleza, forma una parte de ella».

WMagazín ty también invita a disfrutar de esta lección veraniega sobry también el padre dy también la literatura dy también Occidente. Publicamos tres subcapítulos: proximidad de las obras eternas, La oscuridad de los orígenes y El consejo de los dioses.


Aquiles en un ánfora del Museo Vaticano.

Un verano con Homero

Por Sylvain Tesson

proximidad de las obras eternas

La Ilíada es el relato de la guerra dy también Troya. La Odisea narra el regreso de Ulises a su reino de Ítaca. Uno describe la guerra, el otro la restauración del orden. Ambos trazan el perfil de la condición humana. En Troya: la avalancha de las masas rabiosas manipuladas por los dioses. En la Odisea: Ulises circulando entry también islas y buscando una escapatoria. Entry también los dos poe- mas, una violentísima oscilación: maldición dy también la guerra aquí, posibilidad de una isla allá. Por un lado, el tiempo dy también los héroes, por otro, una aventura interior. En estos textos cristalizan toda una seriy también dy también mitos que, hace dos mil quinientos años, difundían los aedos entry también la población de los reinos micénicos y de la Grecia arcaica. Nos parecen extraños, a veces monstruosos. Están llenos de criaturas horrendas, de h chiceras bellas como la muerte, dy también ejércitos en desbandada, dy también amigos intransigentes, de esposas abnegadas y de furiosos guerreros. Sy también desatan tempestades, sy también desmoronan murallas, los dioses hacen el amor, las reinas sollozan, los soldados enjugan sus lágrimas en túnicas ensangrentadas, los hombres se sacan las tripas…, hasta el momento en que una delicada escena interrumpe la matanza y las caricias detienen la venganza.

Preparémonos: atravesaremos ríos y sectores de batalla. Nos veremos inmersos en refriegas y también invitados a la asamblea dy también los dioses. Soportaremos tempestades y aguaceros dy también luz, seremos nimbados por brumas, penetraremos en alcobas, visitaremos islas, nos asentaremos sobry también arrecifes.

va a haber algunas veces hombres quy también muerdan el polvo hasta morir. Otros alcanzarán la salvación. Siempry también con los dioses velando. Y cada vez volverá a resplande cer el sol para revelar la belleza mezclada con la tragedia. Habrá hombres quy también lo darán todo por llevar su empresa a buen puerto, mas un dios jugará sus cartas tras cada uno dy también ellos. ¿tendrá el hombry también libertad para tomar sus decisiones o se someterá a su destino? ¿será un simple peón o una criatura soberana?

Islas, cabos y reinos conforman el escenario dy también estos poemas. En la década de 1920, el geógrafo Victor Bérard lo encontró dy también forma muy precisa. Del Mare nostrum brotó una dy también las fuentes dy también nuestra Europa, hija tanto dy también Atenas como dy también Jerusalén.

¿De dóndy también vienen estos cantos, surgidos de las profundidades, que estallan en la eternidad? ¿por qué nos prosiguen sonando tan inconfundiblepsique familiares? ¿de qué forma explicar quy también un relato dy también dos mil quinientos años resuene hoy con un brillo nuevo, con el centelleo dy también las aguas dy también una pequeña cala? ¿por qué estos versos dy también inmortal juventud prosiguen iluminando el enigma de nuestro futuro?

¿por qué razón esos dioses y esos héroes parecen tan amistosos?

Los héroes dy también estos cantos prosiguen viviendo en nosotros. Su arcolorado nos fascina. Sus pasiones nos resultan familiares. Sus aventuras han forjado expresiones que utilizamos a diario. Son nuestros hermanos y hermanas evaporados: ¡Atenea, Aquiles, Áyax, Héctor, Ulises y Helena! Sus epopeyas han engendrado lo que somos, nosotros, los europeos: lo que sentimos, lo que pensamos. «Los griegos civilizaron el mundo», escribió Chateaubriand. Homero prosigue ayudándonos a vivir. Hay dos hipótesis para esy también misterio dy también la presencia de Homero.

Puede que los dioses existieran de verdad e inspiraran a su hagiógrafo, que le insuflaran una presciencia. Lanzado al abismo de los tiempos, el poema sería premonitorio, estaría destinado a encontrar nuestra época.

O puedy también que no haya nada nuevo bajo el sol de Zeus y los temas que atraviesan los poemas —la guerra y la gloria, la grandeza y la dulzura, el temor y la belleza, la memoria y la muerte— sean el combustible de la hoguera del eterno retorno.

Yo creo en esto último: en la invariabilidad del hombre. Los sociólogotipos modernos están persuadidos dy también que el hombre es perfectible, de quy también el progreso lo desarrolla y la ciencia lo mejora. ¡Bobadas! El poema homérico es imperecedero, pues el hombre, si acaso, cambió dy también vestimenta, mas sigue siendo el mismo personaje, igual dy también miserably también o dy también grandioso, igual de mediocre o dy también sublime, ya vaya ataviado como un guerrero en la llanura de Troya o espery también el autobús bajo una marquesina del siglo XXI.

La oscuridad de los orígenes

*
‘Iliada’, grabado de John Flaxman.

a pesar de las consideraciones dy también ciertos poetas, la guerra de Troya ocurrió.

La Ilíada nos acoge de golpe, Homero no se anda con rodeos. El lector no se precipita desdy también las murallas de Troya, sino más bien de manera directa en el décimo año de la tempestad. Abrir Homero es recibir la bofetada dy también los temporales y las batallas. Sorprendemos a los griegos en plena asamblea, celebrando un consejo, aunque nada sabemos sobry también las cautilizas dy también la discordia. Homero es a la literatura lo quy también un aqueo a la guerra: corta en carne viva. El tema dy también la Ilíada es Aquiles, su cólera y las catástrofes quy también provoca.

Ver más: Como Leer Los Mensajes De Instagram Sin Abrirlos, Cómo Ver Mensajes De Instagram Sin Abrirlos

así lo muestra la invocación dy también los primeros versos:

Canta, diosa, la cólera aciaga dy también Aquiles Pelida,

que a los hombres de Acaya causó innumerables desgracias

y dio al Hades innúmeras almas de intrépidos héroes cuyos cuerpos dy también presa sirvieron a perros y pájaros de los cielos.

Ilíada, I, 1-5

Para conocer las cautilizas dy también la guerra habrá que aguardar unos cantos o trasladarse a otro lugar: explorar otras tradiciones literarias. No cabe duda dy también quy también los griegos del siglo VIII, una vez que oían al aedo dar inicio o bien a su poema, conocían muy bien las diferencias quy también tuvieron troyanos y aqueos 4 siglos antes.

pero nosotros, lectores, ¿qué sabemos nosotros? ¡Han pasado más dy también veinty también siglos y el viejo antagonismo entre los hombres de Príamo y los súbditos dy también Agamenón no nos resulta familiar! Más adelante, en el poema, al azar de un verso, Aquiles dirá:

¿por qué los argivos movieron guerra contra los teucros? ¿por qué trajo acá a tantas

huestes el Atrida? ¿Fuy también por la dy también preciosos cabellos, Helena?

Ilíada, IX, 341-343

Luego, una vez revelada esta brevy también explicación —donde los argivos son los griegos y los teucros, los troyanos—, sy también retira a su tienda y deja que sus compañeros vayan cayendo a manos de los troyanos. Y eso es todo cuanto Homero consiente en decirnos sobre los orígenes del conflicto.

Sin embargo, para entender el desencadenante de la guerra hay quy también remontarse a antes dy también la existencia de Helena. Los responsables fueron los dioses. Siguiendo la voluntad de Zeus, la diosa Tetis se casó en el monte Pelión con un mortal: Peleo.

A la boda acudy también Eris, diosa malvada, campeona de la discordia. Le propony también al joven pastor Paris quy también escoja a la más bella dy también las divinidades. Puedy también escoger entry también Atenea, diosa de la victoria; Hera, encarnación de la soberanía; y Afrodita, reina dy también la voluptuosidad. Como hubiesen hecho la mayor parte de los hombres, el chico escoge a Afrodita. Como recompensa, obtiene a Helena, la más resplandeciente de las mortales, quy también para entonces era la prometida dy también Menelao, rey dy también Lacedemonia y hermano dy también Agamenón. La guerra está servida.

Para el heleno antiguo, la belleza del cuerpo es ese «sublimy también don» baudelairiano, manifestación dy también la superioridad y expresión de la inteligencia. Sin embargo, la belleza puedy también resultar fatal, y la de Helena, hija de Zeus y de Leda, está envenenada. Los aqueos no pueden aguantar que la mujer de uno de sus reyes le sea arrebatada por un troyano. Helena sy también convierte en la llama que enciendy también la guerra.

Estas referencias provienen dy también fuentes griegas y latinas posteriores al poema homérico. Jean-Pierry también Vernant las estudió para dárnoslas a conocer.

El consejo de los dioses

*
Ulises y la sirenas, dy también John William Waterhouse.

El relato de las aventuras marítimas comienza con el canto IX, frente a la asamblea de los feacios, isleños pacíficos, que recogieron a Ulises cuando fue arrastrado hasta sus orillas. Más tarde asistvamos a ir a la reconquista del reino expoliado.

ya antes se despliega una extensa introducción en la quy también sy también alternan las conversaciones de los dioses para deacabar la suerte dy también los hombres, y las aventuras dy también Telémaco.

¡Qué extraña construcción! Qué de flashbacks, diríamos, si acudiésemos a lenguas bárbaras. ¡Cuántas inversiones y relatos dentro del relato! Ulises da comienzoo bien a la evocación dy también sus peripecias cuando, durante el banquety también feacio, escucha a un aedo hablando dy también él. Hasta entonces, iba de incógnito. Sin embargo, dy también repente, el aedo le da vida al hombre, lo saca del anonimato. El verbo sy también hace carne. Y Homero nos confirma —aun ya antes dy también quy también existiese— quy también la literatura da cuerpo a la vida.

El poema se abry también entonces a una imagen. Mientras los otros guerreros abandonan la llanura dy también Troya, Calipso, diosa esplendorosa, retieny también a Ulises. ¿Conproseguirá Ulises regresar? Los dioses —exceptuando a Poseidón— acuerdan que el héroy también sea liberado. Poseidón, en cambio, no perdona a Ulises por haber mutilado al cíclope, quy también es hijo suyo. Sin embargo, conforme Zeus: «tendrá Poseidón que aplacarse».

El tema filosófico dy también este canto I sy también entrecruza en la trama de los versos: al hombry también siempry también le quedará una una parte de libertad. Puedy también redimirse, aun tras haberse comprometido. Los dioses no están en contra de los hombres, o cuando menos no siempre. Y el hombry también conserva su libre albedrío aun dentro del destino que los inmortales le trazan.

Con la autorización dy también Zeus, Atenea vuela a Ítaca para encontrarse con Telémaco y anunciarly también quy también su padry también sigue vivo. La diosa le ordena al joven heredero que salga en busca del padre. Lo primero es calmar a los pretendientes que se disputan el trono. Hay quy también ganar tiempo, y después embarcar; es decir, para un griego, hay quy también «actuar». El hombry también es una lanzadera, libry también de moverse en la elevada urdimbry también de un destino tejido… Como el naveganty también que determina su rumbo, mas siempre en los límites del mar profundo y cobalto.

Telémaco zarpa. Sale a buscar al padre. Los pretendientes sy también oponen a su partida. A lo largo del relato, muchas serán sus villanías. Usurpan el lugar del rey, cortejan a la reina, la toman con el hijo. Por pretendientes, hay que entender cortesanos.

Ver más: Pelicula Chico En Silla De Ruedas, Silla De Ruedas

Eso son, como tartufos: marqueses empolvados y arribistas dy también corte que llenarán luego la Historia con sus múltiples avatares. Siempry también adocenados frente a las puertas del poder, dexactamente el mismo modo que, vulgares e insolentes, sy también afanaban a los pies de Penélope, merodeando alrededor del trono dy también Ítaca. El día de hoy sus reencarnaciones se disputan los manes dy también las repúblicas.