La teoria de los sentimientos morales

Export Selected Citations Export to NoodleTools Export to RefWorks Export to EasyBib Export a RIS fily también (For EndNote, ProCite, Reference Manager, Zotero, Mendeley...) Export a Text fily también (For BibTex)
En Filosofía se ha considerado tradicionalmente que la relación entry también el hombry también y la verdad era puramente intelectual. Se ha reconocloco que, en la vida efectiva del hombre, no toda aseveración era sustentada en un proceso racional, mas ha habloco una cierta resistencia a llamar verdad a cualquier afirmación quy también no tuviese aquel sustento. Esto ha sloco tan manifiesto, quy también aun los filósofos y los teólogotipos cristianos, pese a quy también han reputado a la fy también como algo superior a la razón, han segudesquiciado teniendo dy también la verdad una idea intelectualizada, en tanto que filósofos y en tanto que teólogos....

Tu lees esto: La teoria de los sentimientos morales


Por más ególatra que quiera suponerse al hombre, evidentemente hay ciertos elementos en su naturaleza quy también lo hacen interesarse en la suerte de los otros dy también tal modo, quy también la felicidad de éstos le es necesaria, aunque dy también ello nada obtenga, a no ser el placer dy también presenciarla. Dy también esta naturaleza es la lástima o compasión, emoción que experimentamos ante la miseria ajena, ya sea una vez que la vemos o cuando sy también nos obliga a imaginarla dy también modo particularmente vívido. El quy también habitualmente el dfragancia ajeno nos haga padecer, es un hecho demasiado obvio quy también no requiere comprobación; porque este...


Mas sea como fuery también la cae.u. De la simpatía, o como quiera que sy también provoque, nada haya que nos agrady también más que advertir en el prójimo sentimientos altruistas para todas las emociones que se albergan en nuestro pecho, y nada nos subleva tanto como presenciar lo contrario. Quienes se complacen en derivar todos nuestros sentimientos dy también algunas sutilezas del amor propio, piensan que no sy también extravían en el momento en que dan razón, según su propia doctrina, tanto dy también aquel placer como dy también este dolor. El hombre, dicen, consciente de su propia flaqueza y dy también la necesidad en quy también está respecto a la ayuda...


CAPITULO III Del modo en quy también juzgamos sobre la propiedad o impropiedad dy también los sentimientos ajenos por su armonía o disonancia con los nuestros
CAPITULO III Del modo en que juzgamos acerca de la propiedad o impropiedad de los sentimientos ajenos por su armonía o disonancia con los nuestros

una vez que acontece que las pasiones de la persona a quien principalmente conciernen, se encuentran en armonía perfecta con las emociones de simpatía del espectador, por necesidad ly también parecerán a éste justas y decorosas, y adecuadas a sus objetos; y, por lo contrario, cuando poniéndose en el caso descubre que no coinciden con sus personales sentimientos, necesariapsique habrán de parecerle injustas e impropias, e inadecuadas a los motivos quy también las mueven. Otorgar nuestra aprobación a las pasiones ajenas como adecuadas a sus objetos, equivale, pues, a advertir quy también simpatizamos sin reservas con ellas; y el desaprobarlas por inadecuadas, es tanto como...


Nos es dably también juzgar sobry también la propiedad o impropiedad de los sentimientos ajenos por su concordancia o disonancia con los nuestros, en dos distintas ocasiones: o bien, primero, una vez que consideramos los objetos que los estimulan sin particular relación con nosotros, ni con la persona de cuyos sentimientos juzgamos, o, segundo, cuando se les considera como afectando peculiarpsique al uno o al otro.

I. Respecto a los objetos considerados sin particular relación con nosotros ni con la persona de cuyos sentimientos juzgamos; dondequiera que sus sentimientos coinciden completamente con los nuestros, ly también atribuímos las cualidades de buen gusto y discernimiento. La...


Sobre estas dos especies de esfuerzo, el del espectador por hacer suyos los sentimientos de la persona afectada y el de ésta por rebajar sus emociones al límite hasta donde sea capaz de llegar con él el espectador, sy también fundan dos diferentes grupos dy también virtudes. Las tiernas, apacibles y amables virtudes, las virtudes dy también cándida condescendencia y dy también humana indulgencia, están fundadas en uno de ellos; las grandes, reverenciales y respetables, las virtudes de negación dy también sí mismo, de dominio propio, aquellas quy también sy también refieren a la subyugación de las pasiones, que sujetan todos los movimientos dy también nuestra naturaleza a...


El decoro dy también toda pasión movida por objetos quy también guardan una peculiar relación con nosotros, el grado a que el espectador pueda acompañarnos, deberá descansar, evidentemente, en una cierta medianía. Si la pasión es demasiado vehemente o demasiado apocada no puede participar en ella. El dfragancia y el sentimiento causados por desgracias y agravios particulares, por ejemplo, fácilpsique son demasiado vehementes, y así acontecy también para la mayor parte dy también los hombres. Pueden también, aunque sea más raro, ser demasiado apocados. Al exceso lo llamamos fla queza y frenesí, y al defecto, estupidez, insensibilidad y carencia dy también espíritu. En ninguno de los...


de esta forma como una simpatía unilateral es lo quy también hace, en la mayor parte dy también las ocasiones, quy también todo el repertorio de pasiones que acaban de mencionarsy también sean poco agraciadas y desagradables, de esta manera hay otro repertorio opuesto, para el que una simpatía compartida hace quy también en general sean particularpsique agradables y propias. La generosidad, la humanidad, la benevolencia, la compasión, la mutua amistad y el aprecio, todos los sentimientos sociales y benévolos, cuando se manifiestan en el semblanty también o comportamiento, hasta hacia aquellos con quienes no tenemos relaciones especiales, casi siempre agradan al espectador indiferente. Su simpatía por la persona que...


CAPITULO I Que todo lo que parece ser objeto propio dy también la gratitud, parece merecer recompensa; y que, del mismo modo, todo cuanto parece ser objeto propio de resentimiento, parece merecer castigo
CAPITULO I Que todo cuanto parecy también ser objeto propio de la gratitud, parece merecer recompensa; y que, dexactamente el mismo modo, todo lo que parece ser objeto propio de resentimiento, parecy también merecer castigo

A nosotros nos aparecerá, pues, como merecedor dy también recompensa, aquel acto que sy también ofrezca como el objeto propio y aceptado de ese sentimiento que más inmediata y directamente nos incita a la recompensa, o sea a hacerly también bien a otro. Y dexactamente el mismo modo, aparecerá como merecedor dy también castigo aquel acto quy también se ofrezca como objeto propio y aceptado de ese sentimiento quy también más inmediata y directamente nos incita al castigo, o sea a infligirly también un daño a otro.

El sentimiento que más inmediata y de manera directa nos incita a la recompensa es la gratitud; el que más inmediata y directamente...


Ser el objeto propio y acepto dy también gratitud, o bien de resentimiento, no puede significar sino más bien ser objeto dy también aquella gratitud, y de ese resentimiento que, naturalmente, parecy también el decoroso y aceptable.

pero éstas, del mismo modo que todas las demás pasiones dy también la naturaleza humana, parecen decorosas y aceptadas una vez que en el corazón dy también todo espectador imparcial hay simpatía por ellas, cuando todo circunstanty también indiferenty también participa de ellas y las comparte.

Por lo tanto, aparecerá como merecedor dy también recompensa quien para una persona o personas resulte ser objeto de una gratitud que todo corazón humano esté dispuesto a experimentar, y,...


CAPITULO III Quy también donde no hay aprobación dy también la conducta dy también la persona que confiere un beneficio, hay escasa simpatía con la gratitud de quien lo recibe; y que, por lo contrario, dondy también no hay reprobación de los motivos de la persona quy también hacy también el daño, no existe ninguna especiy también de simpatía con el resentimiento de quien lo sufry también
CAPITULO III Quy también dondy también no hay aprobación de la conducta de la persona quy también confiery también un beneficio, hay escasa simpatía con la gratitud dy también quien lo recibe; y que, por lo contrario, donde no hay reprobación dy también los motivos dy también la persona que hacy también el daño, no hay ninguna especiy también dy también simpatía con el resentimiento dy también quien lo sufre

Es dy también advertirse, sin embargo, quy también no obstante todo lo benéfico, por una parte, o todo lo dañoso, por la otra, que los actos o intenciones de la persona quy también actúa puedan haber sdesquiciado para la otra persona sobre quien (si sy también me permite la expresión) sy también obra, si, en el primer caso, parece quy también no hubo propiedad en los motivos del agente, y no podemos compartir los afectos quy también movieron su conducta, tendremos escasa simpatía con la gratitud dy también la persona que recibe el beneficio. O si, en el otro caso, parece que no hubo impropiedad en los motivos...

Ver más: Anexo: Obras De Arte De Miguel Angel, Miguel Ángel


1. Por lo tanto, no simpatizamos plena y cordialmente con la gratitud dy también un hombry también cara otro, simplemente pues ha sorate el causante de su buena suerte, a no ser quy también participemos de los motivos quy también para ello lo impulsaron. Hácesy también necesario quy también nuestro corazón prohijé las razones del agenty también y lo acompañe en los afectos que influyeron en su conducta, ya antes dy también que pueda por entero simpatizar y latir a compás con la gratitud dy también la persona beneficiada por sus actos. Si la conducta del benefactor no aparecy también como apropiada, pesy también a lo benéfico de sus efectos, no exige, ni...


1. Por lo tanto, así como nuestro notado dy también lo apropiado dy también la conducta surgy también de lo quy también llamaré simpatía directa con los afectos y motivos dy también la persona que obra, de esta manera nuestro apreciado dy también su merecimiento surgy también de lo que llamaré una simpatía indirecta con la gratitud de la persona sobre quien, valga la expresión, sy también obra.

Como nos es imposible, en verdad, compartir de manera plena la gratitud dy también la persona que recibe el beneficio, a no ser quy también por adelantado aprobemos los motivos del benefactor, así a caestados unidos dy también ésto, el apreciado dy también merecimiento resulta ser un sentimiento compuesto, integrado...


PARTe III DEL FUNDAMENTO De NUESTROS JUICIOS RESPECTO De NUESTROS PROPIOS SENTIMIENTOS Y CONDUCTA Y DEL sentido DEL DEBER


En las dos partes precedentes dy también esta disertación he considerado principalpsique el origen y fundamentación de nuestros juicios respecto de los sentimientos y conducta ajenos. Paso ahora a estimar con más particularidad el origen de aquellos respecto de los nuestros.

El principio por el cual aprobamos o reprobamos lógicamente nuestra propia conducta, parece ser en todo exactamente el mismo por el cual nos formamos parecidos juicios respecto dy también la conducta de las demás gentes. Aprobamos o reprobamos la conducta dy también otro, según que sintamos que, al hacer nuestro su caso, nos es posibly también o no simpatizar cabalmente con los sentimientos y...


CAPITULO IV Sobry también la naturaleza del engaño de sí mismo, y del origen y utilidad dy también las reglas generales.
CAPITULO IV Sobry también la naturaleza del engaño dy también sí mismo, y del origen y utilidad de las reglas generales.

Dos son las ocasiones en quy también examinamos la propia conducta y nos esforzamos por verla a la luz con que el imparcial espectador la vería. Primero, una vez que estamos a punto de actuar; segundo, después de haber actuado. En ambos casos es muy fácil que nuestros juicios sean parciales; mas mucho más propenderán a serlo en el momento en que más importa quy también sean de otro modo.

una vez que estamos a punto dy también actuar, la avidez dy también la pasión raramente nos permitva a ir considerar lo que hacemos con el desapasionamiento de una persona indiferente. Las emociones violentas que en esos instantes nos agitan, nublan nuestros juicios sobre...


CAPITULO I De la belleza que la apariencia útil confiery también a todas y cada una de las producciones artísticas, y dy también la generalizada influencia de esta especie de belleza
CAPITULO I Dy también la belleza quy también la apariencia útil confiery también a todas y cada una de las producciones artísticas, y dy también la generalizada influencia de esta especiy también de belleza

Quy también la utilidad es una de las principales fuentes dy también la belleza, es algo quy también ha sdesquiciado observado por todo aquel que con cierta atención haya considerado lo que constituyy también la naturaleza dy también la belleza. La comodidad dy también una casa da placer al espectador, de esta manera como su regularidad, y asimismo le lastima advertir el defecto contrario, como en el momento en que vy también quy también las correspondientes ventanas son de formas diferentes o que la puerta no está puesta exactapsique en la mitad del edificio. Quy también la idoneidad dy también cualquier sistema o máquina para alcanzar el fin dy también su destino, ly también confiere cierta propiedad y belleza...


CAPITULO II Dy también la belleza que la apariencia útil confiery también al carácter y a los actos de los hombres y hasta qué punto la percepción de esa belleza debe considerarse como uno dy también los principios aprobatorios originales
CAPITULO II Dy también la belleza que la apariencia de utilidad confiere al carácter y a los actos de los hombres y hasta qué punto la percepción dy también esa belleza deby también considerarsy también como uno dy también los principios aprobatorios originales

La índoly también dy también los hombres, de este modo como los artefactos o las instituciones del gobierno civil, pueden servir o para fomentar o para perturbar la felicidad, tanto del individuo como dy también la sociedad. El carácter prudente, equitativo, diligente, resuelto y sobrio, promety también prosperidad y satisfacción, tanto para la persona como para todos y cada uno de los quy también están en relación con ella. Por el contrario, la arrebatada, la insolente, la perezosa, afeminada y voluptuosa, presagia la ruina al individuo y la desgracia a todos y cada uno de los que con él tengan tratos. La primera dy también estas maneras dy también ser tiene, por lo bajo, toda la belleza...


La cuestión más esencial en Filosofía Moral, tras la indagación acerca de la naturaleza de la virtud, es la relativa al principio aprobatorio, al poder o capacitad mentales que hacen que determinados caracteres nos resulten agradables o desagradables, nos obligan a preferir determinada manera de comportamiento a otra manera distinta, nos conducen a calificar dy también buena a la una y dy también mala a la otra y nos llevan a considerar: a la primera, como un objeto digno dy también aprobación, dy también honra y recompensa; de culpa, censura y castigo, a la segunda.

Se han dado tres explicaciones diferentes dy también ese...


No todos y cada uno de los que explican el principio aprobatorio por el amor a sí mismo lo hacen dy también la misma manera, y hay bastanty también confusión e inexactitud en los diferentes sistemas. Conforme Mr. Hobbes y muchos dy también los que ly también siguen,¹ el hombry también se ve impulsado a refugiarse en la sociedad, no por ningún amor natural hacia sus semejantes, sino más bien porque, faltándole la cooperación dy también los otros, es incapaz dy también subsistir holgadamente y al abrigo dy también todo peligro. Por este motivo, la sociedad sy también convierte en una necesidad para él, y cuanto propenda al sostén y bienestar sociales, es considerado como...


Es bien sabido quy también fué doctrina dy también Mr. Hobbes que el estado dy también naturaleza es un estado bélico, y quy también con anterioridad a la institución del gobierno civil no es posibly también la existencia entre los hombres dy también una vida social segura y pacífica. Por tanto, la conservación del orden social, según él, consisty también en sostener las instituciones políticas, y destruirlas es tanto como dar fin a ese orden social. Mas la existencia del gobierno civil depende dy también la obediencia que sy también presta al supremo magistrado. En el preciso instante en quy también pierde su autoridad, todo gobierno ha cesado. Del mismo...

Ver más: Así Es El Celular Mas Pequeño Del Mundo Xs, El Celular Más Pequeño Del Mundo Sólo Cuesta $130


Los sistemas quy también hacen del sentimiento el principio de la aprobación, pueden dividirsy también en dos distintas clases:

I. Conforme algunos, el principio de la aprobación se funda en un sentimiento dy también naturaleza peculiar; es un poder singular de percepción que la mente ejercita en presencia dy también determinados actos o afectos; determinados de éstos impresionan esa capacitad de un modo agradably también y otros de un manera desagradable; los primeros quedan marcados con los caracteres del bien, dy también lo laudably también y virtuoso; los segundos, con los del mal, lo censurable y vicioso. Tratándosy también dy también un sentimiento dy también naturaleza peculiar, diferenty también dy también todos...


*

This book is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International Licensy también (CC BY-NC-ND 4.0). Funding is provided by National Endowment for thy también Humanities, Andrew W. Mellon Foundation Humanities Open Book Program