Plataforma Continental Del Mar Del Norte

CASOS De LA PLATAFORMA CONTINENTAL DEL MAR DEL NORTE

Fallo dy también 20 dy también febrero de 1969

La Corte falló, por 11 votos contra 6, los casos de la Plataforma Continental del Mar del Norte.

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La controversia, quy también se había presentado a la Corte el veinte dy también febrero de 1967, sy también refería a la delimitación de la plataforma continental entry también la República Federal dy también Alemania y Dinamarca, por una parte, y entre la República Federal de Alemania y los Países Bajos, por la otra. La partes pidieron a la Corty también que determinara los principios y reglas del derecho internacional aplicables y que, seguidamente, emprendiese las derestricciones sobre esa base.

La Corte rechazó la alegación dy también Dinamarca y los Países Bajos de quy también esas derestricciones debían realizarsy también con arreglo al principio dy también la equidistancia, definloco en el artículo seis de la Convención de Ginebra sobre la Plataforma Continental de 1958, sosteniendo que:

— La República Federal dy también Alemania, quy también no había ratificado la Convención, no estaba legalmente obligada por las disposiciones dy también su artículo 6.

— El principio dy también la equidistancia no era una consecuencia precisa del concepto general de los derechos sobre la plataforma continental, ni constituía una norma del derecho consuetudinario internacional.

La Corty también rechazó también las alegaciones de la República Federal en la medida en que pretendían que se aceptara el principio dy también la distribución de la plataforma continental en partes justas y equitativas. Decidió quy también cada una dy también las partes tenía un derecho original a aquellas zonas dy también la plataforma continental quy también constituían la prolongación natural de su territorio en el mar y bajo él. No se trataba de distribuir o repartir esas zonas, sino de delimitarlas.

La Corty también resolvió quy también las líneas de derestricción debían trazarse por pacto entry también las partes y con arreglo a principios de equidad, e indicó ciertos factores quy también habían dy también tenersy también en cuenta con esy también fin. Correspondía luego a las partes negociar sobre la basy también dy también esos principios, como habían accedorate a hacer.

Las actuaciones, relativas a la delimitación entry también las partes de las zonas dy también la plataforma continental del Mar del Norte pertenecientes a cada una dy también ellas, fueron incoadas el veinte dy también febrero de mil novecientos sesenta y siete mediante la comunicación a la Secretaría dy también la Corte de dos compromisos, entre Dinamarca y la República Federal y entry también la República Federal y los Países Bajos, respectivamente. A través de una providencia dy también 2seis de abril dy también 1968, la Corty también unió las actuaciones en los dos casos.

La Corte decidió los dos casos en un solo fallo, quy también aprobó por 1uno votos contra 6. Dy también los miembros de la Corty también que suscribieron el fallo, el Magistrado Sir Muhammad Zafrulla Khan agregó una declaración, y el Presidenty también Bustamante y Rivero y los Magistrados Jessup, Padilla Ñervo y Ammoun agregaron sus creencias separadas. En el caso dy también los magistrados opuestos al fallo, el Magistrado Bengzon adjuntó una declaración disidente, y el Vicepresidenty también Koretsky, los Magistrados Tanaka, Morelli y Lachs y el Magistrado ad hoc Sorensen agregaron sus creencias disidentes.

En su fallo, la Corte examinó, en el contexto dy también las delimitaciones dy también quy también sy también trataba, los inconvenientes relativos al régimen jurídico dy también la plataforma continental que sy también habían planteado en las alegaciones dy también las partes.

Los hechos y las alegaciones dy también las partes

(Párrafos 1 a 17 del fallo)

En los dos compromisos se había peddesquiciado a la Corte quy también declarara los principios y reglas dy también derecho internacional aplicables a la delimitación entry también las partes dy también las zonas de la plataforma continental del Mar del Norty también pertenecientes a cada una dy también ellas alén de las fronteras parciales, en la proximidad de la costa, ya determinadas entre la República Federal y los Países Bajos por un pacto de Io dy también diciembre de mil novecientos sesenta y cuatro y entry también la República Federal y Dinamarca por un pacto de nueve de junio dy también 1965. No sy también solicitó realmente a la Corty también quy también delimitara las fronteras correspondientes, puesto que las partes se obligaron en sus respectivos compromisos a efectuar sus delimitaciones por medio de pacto dy también conformidad con la decisión dy también la Corte.

Las aguas del Mar del Norte no son profundas; todo el fondo marino, salvo en la depresión noruega, está compuesto por una plataforma continental a una profundidad dy también menos de 200 metros. La mayor una parte de ella ya había sorate delimitada entry también los Estados ribereños interesados. Sin embargo, la República Federal y Dinamarca y los Países Bajos, respectivamente, no habían poddesquiciado ponerse dy también acuerdo sobre la prolongación dy también las fronteras parciales previamente mencionadas, principalmente por el hecho de que Dinamarca y los Países Bajos querían quy también su prolongación se efectuase sobry también la base del principio dy también la equidistancia, en tanto que la República Federal consideraba que el principio menoscabaría indebidamente lo que estimaba que era su participación adecuada en la zona de la plataforma continental, sobre la base dy también la proporcionalidad a la longitud de su costa en el Mar del Norte. Ninguna de estas delimitaciones produciría por sí misma el efecto deseado, sino más bien solo las dos conjuntamente, elemento que Dinamarca y los Países Bajos consideraban que no era pertinente, ya que, a su juicio, se trataba dy también dos derestricciones independientes, cada una de las que había dy también efectuarse sin referencia a la otra.

Una frontera basada en el principio de la equidistancia, es decir, una “línea equidistante”, deja a cada una dy también las partes interesadas todas las porciones de la plataforma continental que estén más próximas a un punto dy también su propia costa que a cualquier punto dy también la costa de la otra parte. En el caso dy también una costa cóncava o entrante, como la de la República Federal en el Mar del Norte, el efecto del método de la equidistancia es desplazar la línea de la frontera cara dentro, en la dirección de la concavidad. Por consiguiente, una vez que sy también tracen dos líneas de equidistancia y la curvatura sea pronunciada, inevitablemente sy también encontrarán a una distancia relativamente pequeña de la costa, “cortando” de esta forma al Estado ribereño dy también la zona exterior de la plataforma continental. Por el contrario, las costas curvas convexas o salientes, como son, moderadamente, las dy también Dinamarca y los Países Bajos, hacen quy también las líneas dy también equidistancia sy también separen dy también la costa en direcciones divergentes, tendiendo así a ampliar la zona de la plataforma continental alejada dy también la costa.

Sy también alegó, en nombry también de Dinamarca y de los Países Bajos, quy también la cuestión sy también regía por una norma jurídica obligatoria que, reflejando los términos del artículo seis de la Convención dy también Ginebra sobre la Plataforma Continental dy también 2nueve dy también abril dy también 1958, esos países designaban como la norma de “equidistancia y circunstancias especiales”. Con arreglo a esa norma, a falta de pacto entry también las partes para emplear otro método, todas y cada una de las delimitaciones dy también la plataforma continental tenían que trazarse a través de una línea de equidistancia, a menos que se reconociera la existencia de “circunstancias especiales”. Conforme Dinamarca y los Países Bajos, la configuración dy también la costa alemana del Mar del Norte no constituía por sí misma, para ninguna dy también las dos líneas de derestricción de quy también se trataba, una circunstancia especial.

La República Federal, por su parte, había aducido que la norma apropiada, al menos en circunstancias tales como las del Mar del Norte, era la que concedía a cada uno de ellos de los Estados interesados “una parte justa y equitativa” dy también la plataforma continental existente, en proporción a la longitud dy también su costa marítima. Alegaba también que, en un mar configurado como el Mar del Norte, cada uno de ellos dy también los Estados interesados tenía derecho a una zona de la plataforma continental que se extendiese hasta el punto central dy también ese mar, o cuando menos hasta su línea mediana. Como alternativa, la República Federal alegaba que, aunquy también sy también decidiera quy también era aplicable el procedimiento dy también la equidistancia, la configuración de la costa alemana del Mar del Norte constituía una circunstancia especial quy también justificaba el abandono dy también esy también procedimiento dy también derestricción en este caso particular.

Rechazo dy también la teoría dy también la distribución

(Párrafos 18 a veinte del fallo)

La Corte no pudo aceptar, en la forma particular en que sy también había expuesto, la primera alegación presentada en nombry también dy también la República Federal. Su tarea era delimitar, no distribuir, las zonas interesadas. El proceso dy también derestricción entrañaba el establecimiento de los límites dy también una zona ya perteneciente, en principio, al Estado ribereño, y no la determinación de novo dy también tal zona. La doctrina dy también la participación justa y equitativa divergía totalmente dy también la más fundamental dy también las reglas jurídicas relativas a la plataforma continental, a saber, quy también los derechos del Estado ribereño respecto a la zona de la plataforma continental quy también constituía una prolongación natural dy también su territorio bajo el mar existía ipso facto y ab initio, en virtud dy también su soberanía sobry también la tierra firme. Esty también derecho era inherente. Para ejercerlo, no se redeseaba ningún acto jurídico especial. De ahí se deducía quy también la noción dy también distribuir una zona aún no delimitada considerada como un conjunto (noción subyacente en la doctrina de la participación justa y equitativa) era incompatible con el término básico dy también los derechos sobry también la plataforma continental.

Inaplicabilidad del artículo 6 de la Convención sobry también la Plataforma Continental de 1958

(Párrafos 21 a 3seis del fallo)

La Corte examinó seguidapsique la cuestión de si, al acotar esas zonas, la República Federal estaba obligada jurídicamente a aceptar la aplicación del principio dy también equidistancia. Si bien era probablemente cierto quy también ningún otro método de delimitación tenía la misma combinación dy también conveniencia practica y certeza de aplicación, esos factores no bastaban por sí mismos para convertir lo quy también era un procedimiento en una norma jurídica. Ese procedimiento tenía que derivar su fuerza obligatoria de otros factores diferentes dy también la existencia de tales ventajas.

La primera cuestión que había que considerar era si la Convención dy también Ginebra sobry también la Plataforma Continental dy también mil novecientos cincuenta y ocho obligaba a todas y cada una de las partes en el caso. Con arreglo a sus disposiciones, la Convención obligaba a todo Estado que la hubiera firmado dentro del plazo previsto, solo si esy también Estado la había ratificado posteriormente. Dinamarca y los Países Bajos habían firmado y ratificado la Convención y eran partes en ella, mas la República Federal, aunquy también era uno de los signatarios de la Convención, nunca la había ratificado y, por consiguiente, no era party también en ella. Sy también admitió en nombre de Dinamarca y los Países Bajos que, en esas circunstancias, la Convención no podía obligar, como tal, a la República Federal. Sin embargo, sy también alegó que el régimen del artículo seis de la Convención había llegado a ser obligatorio para la República Federal porque, por su comportamiento, por declaraciones públicas y proclamaciones y dy también otros modos, la República Federal había asumloco las obligaciones de la Convención.

Era evidente que solo un comportamiento muy defindesquiciado y muy consistente por una parte de un Estado que se hallara en la situación de la República Federal podía justificar quy también sy también mantuviese ese argumento. En el momento en que varios Estados elaboraban una Convención en la que sy también especificaba un método particular para manifestar la pretensión de quedar obligado por el régimen de la Convención, no podía presumirsy también a la ligera quy también un Estado que no hubiese cumplloco esas formalidades había quedado obligado, sin embargo, de algún otro modo. Además, si la República Federal hubiese ratificado la Convención dy también Ginebra, podría haber presentado una reserva al artículo 6, en virtud de la capacitad quy también confería el artículo 12 dy también la Convención.

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sólo la existencia dy también una situación dy también preclusion podía dar valía a la alegación de Dinamarca y los Países Bajos, es decir, si la República Federal no pudiera oponerse ahora a la aplicabilidad del régimen convencional debloco a que en el pasado, por su comportamiento, declaraciones, etc., no solo hubiese indicado clara y consistentemente la aceptación de esy también régimen, sino que asimismo hubiera sorate la caestados unidos de quy también Dinamarca o los Países Bajos, basándose en esy también comportamiento, hubieran cambiado dy también manera perjudicial su situación o hubiesen sufrdesquiciado algún otro perjuicio. No existía prueba alguna dy también ello. Por consiguiente, el artículo seis de la Convención de Ginebra no era aplicable, como tal, a las delimitaciones a quy también se referían las presentes actuaciones.

El principio dy también equidistancia no es inherenty también a la doctrina básica dy también la plataforma continental (Párrafos 3siete a 5nueve del fallo)

Dinamarca y los Países Bajos habían mantendesquiciado que, en todo caso, y dejando aparty también la Convención dy también Ginebra, la República Federal estaba obligada a aceptar la delimitación sobre la base de la equidistancia, ya

que el uso de ese método era una regla del derecho internacional general o consuetudinario que obligaba automáticamente a la República Federal.

Un argumento avanzado por ellos en apoyo de esta alegación, que podría conformar el razonamiento a priori, provenía de la situación dy también que los derechos de cada Estado ribereño con relación a su plataforma continental sy también basaban en su soberanía sobry también el dominio terrestre, cuya prolongación natural bajo el mar era la plataforma. De esta noción dy también pertenencia derivaba la opinión, quy también la Corty también aceptó, de qut los derechos del Estado ribereño existían ipso facto y ab initio. Dinamarca y los Países Bajos sostenían quy también la piedra de toquy también dy también la pertenencia debía ser la “proximidad”: sy también consideraría que pertenecía a un Estado ribereño determinado todas y cada una de las partes de la plataforma que estuvieran más próximas a él quy también a cualquier punto dy también la costa de otro Estado. Por consiguiente, la derestricción tenía que efectuarsy también mediante un procedimiento que concediera a cada uno de los Estados interesados todas y cada una de las zonas que estuvieran más próximas a su propia costa. Se alegaba que, como solo una línea equidistante dy también las dos costas podía dar ese resultado, sólo tal línea podía ser válida.

Esa opinión tenía mucha fuerza; de hecho, la mayor una parte de las zonas dy también la plataforma continental dy también un Estado estarían normalmente más próximas a sus costas quy también a cualquier otra. Sin embargo, la verdadera cuestión era si dy también ahí sy también deducía quy también todas y cada una de las partes dy también la zona interesada debían deacabarse dy también esy también modo. La Corty también no consideró que eso sy también deducía dy también la noción de proximidad, quy también era algo flexible. Más esencial era el concepto dy también que la plataforma continental constituía la prolongación natural del dominio terrestre. Aunque la proximidad constituyera uno de los criterios quy también había quy también aplicar, y un criterio importante en las debidas condiciones, no podía ser necesariapsique el único, ni el más apropiado en todas y cada una de las circunstancias. Las zonas submarinas no pertenecían al Estado ribereño simplemente pues estaban próximas a él, ni sy también basaba su pertenencia en cualquier certidumbre de derestricción de sus fronteras. Lo que confería el título ipso jure era el hecho de quy también podía considerarse que las zonas submarinas de que se trataba formaban verdaderamente parte de su territorio, en el apreciado de que eran una prolongación bajo el mar dy también su dominio terrestre. Era evidenty también que la equidistancia no podía identificarsy también con la noción de prolongación natural, ya que el empleo del método dy también la equidistancia obligaría frecuentemente a atribuir a un Estado zonas quy también eran la prolongación natural del territorio de otro. Por consiguiente, la noción dy también equidistancia no era a priori un complemento inevitably también de la doctrina básica dy también la plataforma continental.

El examen dy también la génesis del procedimiento dy también derestricción basado en la equidistancia confirmaba la conclusión precedente. La “Declaración Truman”, publicada por el Gobierno de los estados unidos el 2ocho de septiembry también de 1945, podía considerarsy también el punto de partida del derecho positivo sobre esta cuestión, y la primordial doctrina que enunciaba —quy también el Estado ribereño tenía un derecho original, natural y exclusivo a la plataforma continental próxima a su costa— tenía que prevalecer sobre todas las demás y se reflejaba ahora en la Convención dy también Ginebra de 1958. Respecto al trazado dy también los límites entre las plataformas continentales dy también Estados adyacentes, la Declaración Truman había afirmado que esos límites “serán determinados por los estados unidos y el Estado de que se traty también con arreglo a principios equitativos”. Esos dos conceptos, el de la derestricción por pacto mutuo y el de la delimitación

emplear el método de equidistancia a la obligación primaria dy también efectuar la delimitación por acuerdo. Además, la parte que jugaba la noción de las circunstancias singulares en relación con el principio dy también equidistancia, las controversias en cuanto al significado exacto del alcancy también de esa noción, y la capacitad dy también formular reservas al artículo 6, eran todas elementos que hacían dudar del carácter potencial de creación de reglas dy también esy también artículo con arreglo a principios equitativos, habían informado toda la historia posterior dy también la cuestión. Basándosy también en gran parte en la recomendación de un comité dy también expertos, la Comisión dy también Derecho Internacional de las Naciones Unidas había aceptado el principio dy también la equidistancia para el trazado dy también los límites de la plataforma continental en el texto que había presentado a la Conferencia dy también Ginebra sobre el Derecho del Mar dy también 1958, la como había aprobado la Convención sobre la Plataforma Continental. Era lícito suponer que los expertos habían actuado movidos por consideraciones de conveniencia práctica y cartografía, y no de teoría jurídica. Por otra parte, en el artículo aprobado por la Comisión, se había dado prioridad a la delimitación por pacto mutuo y sy también había includesquiciado una excepción en favor de las “circunstancias especiales”.

Por consiguiente, la Corty también consideró quy también Dinamarca y los Países Bajos invertían el verdadero orden de las cosas y que, en lugar de haber sdesquiciado generada la regla de la equidistancia por un principio antecedente dy también proximidad, inherenty también a todo término de perposesión de la plataforma continental, esy también principio era más bien una racionalización de dicha regla.

El principio de la equidistancia no es una norma dy también derecho internacional consuetudinario

(Párrafos 60 a 8dos del fallo)

Quedaba por solucionar la cuestión de si, a través de procesos legislativos, podía considerarsy también ahora quy también el principio de equidistancia constituía una norma dy también derecho internacional consuetudinario.

Rechazando las alegaciones dy también Dinamarca y los Países Bajos, la Corte consideró que el principio dy también equidistancia, tal como figuraba en el artículo seis dy también la Convención de Ginebra, no había sdesquiciado propuesto por la Comisión de Derecho Internacional como una norma naciente de derecho internacional consuetudinario. No podía decirsy también quy también ese artículo había reflejado o cristalizado una norma dy también tal índole, como confirmaba el hecho de que cualquier Estado, al firmar o ratificar la Convención o al adherirsy también a ella, podía hacer reservas en comparación con artículo 6, a diferencia dy también los artículos 1, dos y 3. Si bien ciertas otras disposiciones de la Convención, referentes también a cuestiones incluidas en la esfera del derecho consuetudinario, no estaban excluidas tampoco de la facultad dy también formular reservas, todas ellas correspondían a reglas dy también derecho marítimo general muy anteriores a la Convención, que sólo dy también un modo indirecto afectaban a los derechos sobre la plataforma continental, y quy también sy también habían mencionado en la Convención simplemente para asegurarse de quy también no quedaran perjudicadas por el ejercicio dy también los derechos sobry también la plataforma continental. Sin embargo, el artículo seis sy también refería directámente a los derechos sobry también la plataforma continental, y, como no quedaba excluorate dy también la facultad de formular reservas, cabía inferir quy también no sy también estimaba que reflejara ei derecho consuetudinario naciente.

Sy también había alegado en nombre de Dinamarca y de los Países Bajos que, incluso aunque en la data de la Convención de Ginebra no existiesy también ninguna norma dy también derecho internacional consuetudinario en favor del principio de equidistancia, la norma había adquirorate vigencia a partir dy también la Convención, en party también deborate a su efecto y en parte sobry también la basy también dy también la práctica posterior dy también los Estados. A fin de que ocurriese esy también proceso era necesario quy también el artículo seis de la Convención tuviera, cuando menos potencialmente, el carácter dy también una disposición autora dy también normas. Sin embargo, el artículo 6 estaba redactado de tal forma quy también supeditaba la obligación dy también 102

Por otra parte, si bien una participación amplísima y representativa en una Convención podía enseñar quy también una norma convencional sy también había convertido en una norma general de derecho internacional, el número dy también ratificaciones y adhesiones no era aún suficienty también en el presente caso. Con respecto al elemento temporal, aunque el transcurso de un corto periodo dy también tiempo no impedía necesariamente la formación de una nueva norma dy también derecho internacional consuetudinario sobre la basy también dy también lo que originalpsique era una simple norma convencional, era imprescindible quy también la práctica de los Estados duranty también ese período, incluida la de Estados cuyos intereses fueran especialpsique afectados, fuera al unísono amplia y virtualmente uniforme en el sentido de la predisposición invocada y se hubiera producorate de tal modo que mostrara un reconocimiento general de que se trataba de una norma jurídica. Sy también habían convocado irnos quincy también casos en quy también los Estados interesados habían accedorate a trazar los límites correspondientes con arreglo al principio de equidistancia, pero no había prueba alguna de quy también lo hubiesen hecho por sentirse legalpsique obligados a trazarlos de esy también modo, deborate a una norma dy también derecho consuetudinario. Los casos citados no eran concluyentes, ni bastaban para probar la existencia dy también una práctica establecida.

Por consiguiente, la Corte llegó a la conclusión dy también que la Convención de Ginebra no era, ni en sus orígenes ni en su iniciación, declaratoria de una norma obligatoria de derecho internacional consuetudinario quy también forzara al uso del principio de equidistancia, quy también sus efectos subsiguientes no habían sdesquiciado constitutivos de una norma dy también ese tipo y quy también la practica de los Estados hasta la fecha había sorate del mismo modo insuficiente con tal fin.

Los principios y normas de derecho aplicables

(Párrafos 8tres a 10uno del fallo)

La situación jurídica era quy también las partes no tenían obligación alguna de aplicar el principio de equidistancia, ni en virtud dy también la Convención dy también 1958 ni como una norma dy también derecho internacional general o consuetudinario. Por consiguiente, no era necesario quy también la Corte considerara si la configuración de la costa alemana del Mar del Norty también constituía o no una “circunstancia especial”. No obstante, la Corte tenía todavía quy también señalar a las partes los principios y normas de derecho a la luz de los cuales debía efectuarsy también la delimitación.

Los principios básicos en materia de delimitación, derivados de la Declaración Truman, eran quy también había de ser objeto de pacto entry también los Estados interesados y quy también había quy también llegar a esy también acuerdo de conformidad con principios equitativos. Las partes estaban obligadas a emprender negociaciones con miras a llegar aun acuerdo, y no simplepsique a seguir un proceso formal dy también negociación, como una suerty también dy también condición anterior para la aplicación automática dy también cierto procedimiento de delimitación a falta dy también acuerdo; tenían que comportarsy también de modo que las negociaciones fueran significativas, lo quy también no ocurriría si una de ellas insistiera en su propia situación sin considerar la posibilidad dy también modificarla. Esa obligación constituía simplemente una aplicación especial de un principio subyacenty también en todas y cada una de las relaciones internacionales, reconocido además en el Artículo 3tres de la Carta dy también las Naciones Unidas como uno dy también los métodos dy también arreglo pacífico de polémicas internacionales.

Las partes estaban obligadas a actuar de tal modo que, en un caso particular y teniendo en cuenta todas y cada una de las circunstancias, sy también aplicaran principios equitativos. No era preciso quy también la Corty también decidiese ex aequo et bono. Era precisapsique una norma jurídica.la quy también redeseaba quy también sy también aplicaran principios equitativos, y, en casos como el presente, el procedimiento de equidistancia podía indudablemente entrañar una falta de equidad. Existían y podían emplearse otros métodos, solos o combinados, según las zonas en cuestión. Aunquy también las partes se propusieran aplicar los principios y normas determinados por la Corte, sy también redeseaba alguna indicación dy también los modos en quy también podían aplicarlos.

Por todas las razones precedentes, la Corte resolvió, en todos y cada caso: que el empleo del procedimiento de derestricción dy también la equidistancia no era obligatorio entre las partes; que ningún otro método único de derestricción era en todas y cada una de las circunstancias obligatorio; quy también la delimitación había de efectuarse por acuerdo, dy también conformidad con principios equitativos y teniendo en cuenta todas las circunstancias pertinentes, de modo que sy también asignaran, siempry también que fuera posible, a cada una dy también las partes todas y cada una de las porciones dy también la plataforma continental que constituyeran una prolongación natural dy también su territorio, sin invasión dy también la prolongación natural del territorio de la otra; y que, si esa derestricción daba lugar a zonas superpuestas, estas se dividieran entre las partes en proporciones convenidas o, a falta de acuerdo, iguales, a menos que las partes decidieran un régimen conjunto de jurisdicción, uso o explotación.

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Entry también los factores quy también sy también tendrían en cuenta durfrente a las negociaciones, habría que incluir: la configuración general de las costas de las partes, de esta manera como la presencia dy también cualquier característica especial o desacostumbrada; siempry también quy también se conocieran o pudiesen determinarse fácilmente, la estructura física y geológica y los recursos naturales de las zonas dy también la plataforma continental dy también quy también sy también tratase; el elemento de un grado razonable dy también proporcionalidad entre la extensión dy también las zonas de la plataforma continental pertenecientes a cada Estado y la longitud de su costa medida en la dirección general dy también la línea costera, teniendo en cuenta los efectos, reales o presuntos, de cualquier otra derestricción dy también la plataforma continental en exactamente la misma región.