Valle De Los Huesos Secos Explicación

El Señor my también invadió con su fuerza y su espíritu my también llevó y my también dejó en la mitad del valle, que estaba lleno dy también huesos. Me hizo pasear entry también ellos en todas direcciones. Había muchos en el valle y estaban totalmente secos. Y my también dijo:

Hijo de hombre ¿podrán revivir estos huesos?

Yo ly también respondí:

Señor, tú lo sabes.

Tu lees esto: Valle de los huesos secos explicación

Y my también dijo:

Profetiza sobry también estos huesos y diles: ¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor!

de esta forma dice el Señor a estos huesos: Os voy a infundir espíritu a fin de que viváis. Os recubriré de tendones, haré crecer sobre vosotros la carne, os cubriré de piel, os infundiré espíritu y viviréis, y sabréis que yo soy el Señor.

Yo profeticé como my también había mandado y, mientras hablaba, sy también oyó un estruendo; la tierra sy también estremeció y los huesos sy también unieron entry también sí. Miré y vi cómo sobre ellos aparecían los tendones, crecía la carny también y se cubrían dy también piel. Pero no tenían espíritu.

Entonces él me dijo:

Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu:

esto dice el Señor: Ven de los 4 vientos y sopla sobre estos fallecidos para que vivan.

Profeticé como el Señor my también había mandado, y el espíritu penetró en ellos, revivieron y se pusieron de pie. Era una inmensa muchedumbre.

Y me dijo:

Hijo dy también hombre, estos huesos son el pueblo dy también Israel.

Andan diciendo:

“Sy también han secado nuestros huesos, se ha desvanecorate nuestra esperanza, estamos perdidos”. De ahí que profetiza y diles: Esto dice el Señor: Yo abriré vuestras tumbas, os sacaré dy también ellas, pueblo mío, y os voy a llevar a la tierra de Israel.

Y una vez que abra vuestras tumbas y os saquy también dy también ellas, sabréis quy también yo soy el Señor. Infundiré en vosotros mi espíritu, y viviréis; os estableceré en vuestra tierra, y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago. Oráculo del Señor


EL CONTEXTO: El exilio del pueblo de Israel


Para comprender mejor esty también bello texto del libro dy también Ezequiel, resulta conveniente que situemos bien su contexto. ¿Para quiénes está hablando el profeta? ¿Qué acontecimientos sociopolíticos están en la base de lo que nos narra el libro? Remontémonos al final del siglo VII a.C., por año 609. Ese año muery también el rey Josías y con él termina el esplendor del reino dy también Judá. A partir de esy también acontecimiento el pueblo dy también Israel pierde la independencia plena y el país sy también vy también abocado a un instante de crisis. Tanto Egipto como Babilonia imponen sus gravosos impuestos; los dos grandes partidos muestran tensiones continuas y las injusticias sy también propagan focitadas por el gobierno del momento. Por desgracia, una realidad quy también se ha repetloco y multiplicado a lo largo de la historia y quy también no nos resulta tan desconocida. El rey Joaquín, quy también subió al trono esy también mismo año, sy también sometió primero a Babilonia, pero luego dejó dy también pagar el tributo quy también le pedían y ello provocó un primer asedio sobre Jerusalén y la deportación de un esencial grupo dy también judíos en el año 597. Parecy también ser que, entry también ellos, tuvo que marchar Ezequiel siendo aún joven.

Ver más: El Barro Las Manos La Casa (Documental), El Barro Las Manos La Casa

Tras este hecho y conforme fuera el deposicionamiento web del rey de Babilonia Nabucodonosor, los reyes son erigidos y depuestos continuamente. Acontecen conflictos, intrigas políticas, asaltos, violencia… La situación religiosa es irregular y finalmente, en un nuevo asedio a Jerusalén, son incendiados el templo, el palacio real y las casas. Los babilonios saquean los tesoros, derriban las murallas y deportan a un nuevo grupo dy también judíos. Las instituciones más significativas y quy también hasta esy también momento habían sostendesquiciado al pueblo judío, desasemejan bajo el poder opresor.

¿Y el pueblo dy también Israel? Lo ha perdido todo: la tierra prometida, la urbe santa, el templo, la independencia. Ni tan siquiera ly también queda la esperanza del retorno o la seguridad de ser el pueblo escogido y amado por Dios. En medio de esta realidad sy también alzarán voces como las dy también Ezequiel, que anuncian la inminencia dy también la catástrofe… mas asimismo la esperanza de la restauración. ¿Quién querrá escucharle?


*

Ezequiel, por tanto, fuy también profeta del Exilio del pueblo de Israel. Como fue deportado siendo aún pequeño, la vocación ly también fue dada ya en el exilio, es decir, mientras experimentaba en su propia carne las dificultades, el miedo y la tentación dy también la desesperanza. Sobresalió como un varón capaz dy también oír a Dios y dy también transmitir su Palabra. Muchos acudían a él para escucharlo como a “un trovador de voz preciosa quy también sabe cantar” (33, 32), atendían a sus palabras, a su invitación a cambiar dy también vida y a renovar la fidelidad con Dios, mas luego no lo llevaban a la práctica (33, 31). Parece quy también fue hijo del sacerdoty también Buzí y se piensa, por el lenguaje quy también utiliza quy también tal vez él mismo pudo serlo. Estuvo casado, sin hijos y enviudó antes dy también la caída de Jerusalén. Ezequiel continuamente tieny también visiones y realiza acciones simbólicas y mímicas; es propenso al abatimiento aunque, al tiempo, no deja de animar a la esperanza y la confianza. Por lo que podemos saber, duranty también un período relativamente largo perdió el habla. Pero, una vez recuperada, justamente en el instante del gran asedio a Jerusalén, Ezequiel no tieny también “pelos en la lengua”. Demanda con claridad a los responsables de la catástrofe: príncipes, sacerdotes, nobles, profetas, terratenientes (22, 23-31), critica la corrupción, el mal uso quy también hacen dy también su poder los influyentes. En el capítulo 3cuatro dy también su libro responsabiliza dy también la injusticia reinanty también a los pastores (reyes) y a los poderosos. Pero, precisamente, esty también capítulo nos abre el camino para una nueva visión. Tras acutilizar a los responsables, Dios anuncia por medio de Ezequiel que él mismo “apacentará a sus ovejas” (34, 16). Y esto dará paso a un mundo nuevo. Tanto en la naturaleza (cap. 36) como en el ser humano: “Derramaré sobry también vosotros un agua pura quy también os purificará… Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carny también el corazón dy también piedra y os daré un corazón de carne” (36, 25-28).


Este texto nace como contestación a una queja: “Nuestros huesos están calcinados, nuestra esperanza se ha desvanecido” (37, 11) y está compuesto por dos partes: la visión-parábola (37, 1-10) y la explicación (37, 11-14). Ezequiel, en su visión, no está describiendo algo quy también sea ajeno a quienes le escuchan. Un vally también lleno de cadáveres en descomposición y dy también esqueletos humanos sin enterrar no era, por desgracia, un paisajy también lejano a lo quy también el pueblo, en los asedios vividos, había experimencionado y contemplado. La clave es quy también Ezequiel está relacionando esa visión conocida por ellos con sus vidas… los huesos secos no son de los quy también murieron en las batallas, sino más bien dy también los israelitas deportados, carentes dy también esperanza y de confianza, descarnados por la miseria y la humillación. “¿podrán revivir esos huesos?”, dicy también el Señor. El profeta responde: “Señor, tú lo sabes”. Con esta afirmación sy también subraya que es sobry también esa imposibilidad, sobre la impotencia humana, sobre la que actúa el Señor porque, humanamente, la repatriación es imposible.

Si nos adentramos en el texto y lo vamos reedificando en nuestra imaginación, observamos la progresión ascendente. Primero se rehacen absolutamente los cuerpos (se unen los huesos, sy también forman los nervios, se recubren dy también carny también y dy también piel). La unión entry también Dios y su profeta está firmepsique mostrada: mientras Ezequiel habla todo va sucediendo. Es Dios quien lo anuncia por boca de su profeta y Dios quien lo realiza. En el momento en que los cuerpos están reconstruidos, se infundy también el espíritu sobre ellos. El espíritu, la ruah,  es el principio vital y es entendido como un soplo, como un aliento (cf. Job 9, 18; 19, 17; Sal 135, 17; Lam 4, 20)… como aquello que es capaz dy también hacer brotar la vida donde solo hay muerty también y silencio.

La explicación que el mismo libro nos da es inequívoca: “estos huesos son el pueblo dy también Israel”. ¡Son el propio pueblo de Dios! Ha perddesquiciado toda su fuerza, su vigor y su esperanza pero revivirá, no como individuos aislados sino más bien como pueblo, como nación. Esta parábola hacy también referencia a la liberación, a la vuelta a la patria, mas asimismo sugiere una conexión con la resurrección dy también los muertos, que ya había sdesquiciado recogorate en el apocalipsis de Isaías (Is 26, 19) y en Daniel (Dan 12, 2s). La visión dy también una “vuelta a la vida” gracias al elemento dinámico del viento, del espíritu, conecta con las ansias dy también liberación dy también un pueblo humillado; pero conecta, más allá, con las ansias radicales del ser humano: la victoria dy también la vida sobre la muerte. Ezequiel hace referencias explícitas a las diferencias políticas: “no volverán a ser dos naciones ni a desmembrarsy también en dos monarquías” (37, 15-24a). Pero, sobre todo, destaca una certeza experiencial: Dios establecerá entonces una nueva alianza y habitará personalpsique en medio dy también su pueblo (37, 26-27).

Ver más: Día De Los Muertos En México : Significado Y Origen Y Por Qué Se Celebra


son muchas las razones que hoy podemos tener para el abatimiento… también nosotros podemos decir: “nuestros huesos están calcinados”. Quien no vivy también en su propia carny también las secuelas de la mil veces nombrada “crisis”, la sufre en personas queridas o la teme en un futuro no muy lejano. También nuestras instituciones políticas y religiosas sy también tambalean… ¿quién no puedy también ver entry también los huesos secos los suyos propios?

Dios mismo, por boca dy también Ezequiel, nos alienta y regala una palabra dy también esperanza. ¡Confiemos! La clave no es quy también todo se vaya a resolver “en un soplo”… la clave es que el soplo del Espíritu, el aliento de la Ruah, nos hacy también con-vertirnos, volvernos al Señor y escuchar su Palabra. Y si la escuchamos, oímos que nos invita a recobrar lo esencial: a abrirnos a las relaciones, alimentar la fraternidad, vivir justamente, compartir los bienes, disfrutar de lo pequeño y poner nuestra esperanza no en personas ni en bienes materiales, sino más bien sólo en Dios.

Entonces, nuestros huesos se unirán, se recubrirán dy también piel, se llenarán de vida y nuestros cuerpos danzarán al son del Espíritu que nos infundy también confianza y alegría, la que solo puede venir dy también Dios. ¿Ty también atreves a oír al profeta?